Teherán. Los precios de los alimentos en Irán han aumentado casi 25% en un año, según mostraron cifras oficiales divulgadas este domingo, dos veces la tasa de inflación general.

Cifras del banco central de Irán publicadas en diarios iraníes mostraron que la cesta de alimentos del banco costó 24,46% más en el primer mes del año iraní, que comienza el 21 de marzo, en relación al mismo mes hace un año.

Los iraníes están sintiendo los efectos no sólo de los aumentos globales en el precio de los alimentos, sino también por la decisión del gobierno de recortar las subvenciones a elementos esenciales, como víveres y combustible.

La medida llevó al aumento repentino del precio de la gasolina de entre 400 y 700% en diciembre y causó que las cuentas de servicios se elevaran.

El presidente Mahmoud Ahmadinejad ha dicho que los recortes de subsidios no afectarán a la inflación y que los pagos mensuales de efectivo de 450.000 riales (cerca de US$45) por persona permitirán a los iraníes evitar cualquier dificultad.

Pero a pesar de las garantías del gobierno, los precios minoristas han estado subiendo en forma constante desde un mínimo de 25 años del 8,8% en agosto, muy por debajo de los niveles del 2008 de cerca del 30%, pero con una tendencia persistente al alza.

La tasa de inflación oficial de Irán fue del 12,4% durante el pasado año iraní que terminó el 20 de marzo, pero muchos creen que en realidad los precios están subiendo mucho más rápido.

Los nuevos datos de precios de alimentos muestran que la inflación está afectando los presupuestos familiares, ya que se incrementa el valor de algunos alimentos básicos.

Los huevos cuestan casi el doble de lo que costaban hace un año, mostraron las cifras. Un tipo común de pan subió el 50% después que fueron recortados los subsidios estatales al trigo.

Un indicio de que los iraníes temen un aumento de la inflación es una significativa alza de la demanda de oro, el metal precioso de refugio seguro, que como los alimentos, ha sufrido un alza en su valor en los mercados globales.

El ex jefe de uno de los principales bancos de Irán, entrevistado por el diario Hamshahri, dijo que el incremento de la demanda de oro era debido a "liquidez sin destino" porque los iraníes ricos hallaron más difícil invertir en el exterior debido a sanciones y precios estancados de propiedades que hicieron menos atractivo al mercado inmobiliario.