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Precios del oro provocan "fiebre" en vendedores de todo el mundo
Domingo, Septiembre 18, 2011 - 10:07

Con un precio cercano a los US$1.800 la onza y con un alza de un tercio de lo que va del año, personas de todo el mundo han decidido aprovechar el actual panorama, ya sea vendiendo oro usado o realizando exploraciones artesanales en ríos.

Tokio/Bangkok. En un momento en el que el precio del oro se acerca a precios récord, personas de Spokane a Bangkok están vendiendo joyas o comprando lingotes, algunos abandonan puestos de trabajo estables para dedicarse a buscar oro, mientras en todo el mundo se incrementan los robos de cadenas y relojes.

"Buscar oro se está volviendo un verdadero asunto familiar, más popular ahora debido al precio del oro", dijo Cordell Kent, quien vende equipamiento para mineros aficionados en Ballarat, la ciudad australiana de la fiebre del oro del siglo XIX.

"Algunas personas que conozco están ganando cientos, incluso miles de dólares los fines de semana", señaló Kent.

La gente del lugar dice que el aumento de precios y las fuertes lluvias a comienzos de año están dando lugar a un repentino incremento de buscadores aficionados, quienes tratan de hallar pepitas de oro en los lechos de los ríos.

"Estamos viviendo una nueva fiebre del oro en Ballarat", señaló Kent.

El precio del oro al contado supera los US$1.800 la onza, un aumento de casi un tercio en lo que va del año.

Puesto que las divisas y los valores tambalean y los precios de otras materias primas se ven refrenados por el lento crecimiento económico, la fiebre del oro se ha vuelto un fenómeno global.

Muchos están aprovechando el oro que tienen en sus casas -o en sus bocas- si bien la tendencia está aminorando la marcha porque se cree que los precios aumentarán aún más.

"Lo más desagradable con lo que he tenido que lidiar fue un diente podrido con una corona de oro de la abuela fallecida de un cliente", dijo Munehiro Otsuki, gerente de una tienda de oro en el distrito Shinjuku, en el oeste de Tokio.

También recibió a un cliente que buscaba venderle una decena de estatuas de Buda que pensaba que eran de oro, pero que de hecho eran de bronce.

"Cuando lo llamé esta semana después de la evaluación, por el cambio en su tono de voz pude darme cuenta de que estaba extremadamente decepcionado. Nunca regresó", añadió Otsuki.

En otra tienda en el distrito Kanda de Tokio, la gerente Kenta Okiyama contó sobre una mujer vestida con prendas de marca, cuyo costoso perfume quedó flotando en todo el local, y que puso sobre la mesa 30 anillos de variados diseños.

La mujer le dijo a Okiyama que estos eran anillos que había recibido de ex esposos y novios en el apogeo de la década de 1980, la era de la "burbuja económica" de Japón.

"Cuando le mostré los 200.000 yenes (US$2.630) en la pantalla de la calculadora, la expresión de su rostro cambió de una forma que jamás olvidaré. Se puso feliz y sonrió diciendo 'Lo acepto de inmediato'", relató Okiyama.

Ritsuko Aoki, un ama de casa de Tokio de 40 años, dijo que estaba vendiendo viejas alhajas en oro para comprar electrodomésticos.

"Ni siquiera pensamos que mis viejos accesorios en oro valían algo antes de ver las noticias en TV de personas que vendían su oro. Si los precios del oro siguen subiendo, buscaré más accesorios en las profundidades de mi ropero", señaló.

Volatilidad y cobertura. Pero expertos dicen que las ventas de oro reciclado sólo aumentarán un 5% este año, contra el 30% que aumentaron en 2009.

"O la gente está esperando que el precio llegue a los US$2.000 o se están quedando sin oro", dijo Mariabi Peenya, un comerciante de la vía pública del Diamond District de Nueva York.

Sin embargo, astutos inversores ven oportunidades en la volatilidad del precio del oro. Si bien los precios han estado aumentando sostenidamente desde principios de año, el oro ha pasado de un piso de US$1.600 la onza a un máximo de US$1.900 en agosto.

Y si del comercio de oro físico se trata, es mucho más fácil ya que no hay tarifas de correduría o retrasos en el pago.

"Compramos y vendimos dos veces y amasamos una buena cantidad de dinero. No fue muy alta porque vendimos, y luego el precio volvió a subir", dijo Ivy Mok, una mujer de Bangkok.

Ella y su esposo realizaron operaciones con pequeñas barras de oro compradas y vendidas en las salas de los primeros niveles de las tiendas del barrio chino de la ciudad.

"La gente compra y vende barras de oro allí mismo. Pero fue muy estresante para mí porque una vez que estás en la calle, estás por tu cuenta con todas tus barras de oro y una se siente muy vulnerable", aseveró Mok.

Sus temores no son infundados. Uno de los costados más indeseables del aumento en el precio del oro ha sido un incremento igualmente repentino en los crímenes asociados con el metal.

Dubai, Casablanca, Pathanamthitta al sur de India, todas han sido golpeadas por importantes robos vinculados al oro en las últimas semanas.

En Ghana, un comerciante de oro está siendo acusado de fraude después de que fuera presuntamente tomado como rehén y le robaran el oro que les había prometido a sus clientes.

Los arrebatos de cadenas de oro están en aumento en Londres, China, todo Estados Unidos y muchas otras partes del globo, pero especialmente en India, que es el mayor comprador de oro del mundo.

En el norte de Vietnam el propietario de una tienda de oro, su esposa e hija de 19 meses fueron asesinados tras el robo a la tienda hace diez días, en uno de los más violentos crímenes en el país en años. Otra hija del comerciante fue descubierta agachada bajo la cama con su mano cortada.

En Francia hubo 183 robos de joyas a mano armada en la primera mitad de 2011, respecto de los 138 que hubo el año anterior en el mismo período, según Oclco, una agencia policial que lucha contra el crimen organizado.

"Si el oro es un refugio seguro para personas con ahorros, también parecería estar convirtiéndose en un refugio seguro para ladrones armados", dijo Frederic Doidy, un funcionario de Oclco.

Autores

Reuters