Los costos marítimos elevados que deben enfrentar las empresas de cruceros al visitar puertos chilenos pueden llegar a configurar un escenario de desinterés para recalar en los puertos atlánticos y así se comiencen a mermar sus escalas en el Río de la Plata, particularmente en Montevideo.

Desde 2009 se hacen frecuentes los anuncios de operadores chilenos de cruceros respecto a que están perdiendo en cada temporada numerosas escalas debido a los altísimos costos operativos de sus puertos y que los han comparado dos veces más elevados que en Argentina y cuatro veces con los de Uruguay.

Por ejemplo, los costos extraportuarios y portuarios para un crucero tipo Insignia -181 metros, 685 pasajeros- llegan a US$42.254 en Valparaíso, en Puerto Montt trepan a los US$38.980, mientras que en Ushuaia (Argentina) se llega a los US$13 mil.

Según Teodoro Wigodsky, presidente de Corporación de Puertos del Cono Sur, "esperamos poder persuadir a la autoridad, el ministro de Hacienda, que regule esta materia que afecta a la industria turística nacional (uruguaya)", de acuerdo a El País de Uruguay.

Se establece que las pérdidas de ingresos han sido cuantiosas si calcula que "cada excursionista gasta US$120 diarios en agencia turística, taxis y buses", además de que en Uruguay se generan otros ingresos adicionales en esta industria del ocio por la venta de otros servicios a los barcos.

Movimiento e importancia de cruceros para Uruguay. Los cruceros de Mediterranean Shipping Co., los de Costa Cruceros y más recientemente de ÍberoCruceros, en una temporada atraen en conjunto más de 100 escalas a Montevideo y Punta del Este.

Estos creceros vienen al Brasil, hacen Montevideo y/o Punta del Este y Buenos Aires. Son cruceros de 6/7 días.

Luego están las otras líneas que, escapando del invierno norteño hacen Brasil, Río de la Plata, puertos del sur de Argentina, algunos las Malvinas y Antártida, Ushuaia, Puerto Montt, Punta Arenas y llegan hasta Valparaíso, donde termina el periplo; son cruceros de 14/16 días.

En Valparaíso se produce el recambio de viajeros, todos desembarcan y por vía aérea retornan a sus respectivos países.

Ese mismo día abordan los que llegaron por vía aérea desde Europa, Estados Unidos y Asia y, por supuesto, viajeros chilenos y de otros países de Sudamérica para hacer el periplo inverso de 14 días que terminará en Rio de Janeiro. Y así desde diciembre hasta marzo.