Brasilia. “Estamos pensando en hacer una hidroeléctrica que sea un modelo”, aseguró el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva sobre el proyecto Belo Monte, que contempla la construcción de una central sobre el río Xingú y que ha generado fuerte controversia por parte de ambientalistas e indígenas.

La iniciativa, que será la tercera más grande del mundo, demandará una inversión de cerca de US$15.000 millones y fue adjudicada la semana pasada tras superar una pugna judicial. El mandatario defendió la iniciativa y destacó que permitirá abastecer al país con energía limpia de bajo costo y negó que fuera a provocar daños: “Las personas no tendrán perjuicios, por lo contrario, lo que queremos es que la hidroeléctrica traiga beneficios para las personas, una mejoría en su calidad de vida”, consignó el sitio Últimasnoticias.com.ve.

En ese sentido, Lula recordó que Belo Monte comenzó a discutirse hace 30 años y que desde entonces el proyecto fue modificado para disminuir su impacto, al reducir en 60% el área que será inundada. Y agregó que la licencia ambiental otorgada contó con cinco años de estudio, por lo que es una de las mejores hechas en el país.

Por lo que criticó a quienes se oponen al proyecto y aseguró que hay “personas que no quieren que construyamos la energía necesaria porque quieren que haya apagón como el de 2001”.

Ambientalistas aseguran que la hidroeléctrica secará 100 kilómetros del río Xingú, lo que traerá consigo graves consecuencias ambientales. Además, sostiene que en los meses de bajas lluvias la capacidad instalada llegará a la mita que proyecta el gobierno (11.000 megavatios por mes) lo que no justifica su costo ambiental y financiero.