Buenos Aires. Argentina dio esta semana el primer paso para habilitar el ingreso de los operadores de la telefonía celular al negocio de la televisión por satélite y también se propuso aventajar a su política regulatoria de telecomunicaciones al nivel de la experiencia internacional, al plantearse el uso compartido de infraestructura entre las empresas del sector.

La intención es consolidar la convergencia de servicios de cuádruple play en el país, al permitir que en adelante todas las compañías cuenten con la posibilidad de vender servicios de telefonía fija, móvil, Internet y televisión de paga por cable o por satélite en un solo producto.

Sumado a lo anterior, la compartición de torres, ductos, cables, fibra óptica y otros elementos de infraestructura deberá fomentar las inversiones y la competencia con el despliegue de nuevos paquetes de servicios en favor del consumidor argentino.

Ese es el plan del presidente argentino Mauricio Macri, que entre este jueves y viernes envió al Senado de su país un proyecto que básicamente plantea dos grandes reformas a dos legislaciones promovidas por el kirchnerismo: las leyes de Servicios de Comunicación Audiovisual y de Argentina Digital que fueron herencia de Cristina Fernández de Kirchner, pero que Macri identifica sólo como las Leyes 26522 y 27078 en su iniciativa de reforma.

En esta tentativa de Mauricio Macri es el Congreso quien definirá y de lo que termine sancionando el Senado significará la dimensión de los impactos para toda la industria argentina de telecomunicaciones.

El plan de Macri será una herramienta que servirá de contrapeso para ser aprovechado por Claro y Movistar para competir contra el gigante que pronto nacerá a partir de la fusión de Telecom con Cablevisión-Nextel.

Se advierte que la iniciativa enviada por Macri al Congreso es una promesa cumplida para los operadores celulares como Movistar de la española Telefónica y Claro de la mexicana América Móvil, que por años han demandado un acceso a la TV satelital, legalmente vedado para las telefónicas y por ahora coto de DirecTV, controlada por AT&T, por lo que la apertura de ese mercado pensada desde la Casa Rosada alterará cualquier plan que hubiese previsto la compañía estadounidense para su filial argentina, inclusive una potencial venta regional como se filtró en la prensa económica desde 2017.

Cualquier cambio que haga el Senado argentino al marco regulatorio de la televisión por satélite modificará las condiciones de AT&T para andar por ese mercado.

El plan de Macri, si es aprobado, será además una herramienta que servirá de contrapeso para ser aprovechado por Claro y Movistar para competir contra el gigante del cuádruple play que pronto nacerá a partir de la fusión de Telecom del también mexicano David Martínez con Cablevisión-Nextel del poderoso Grupo Clarín, operación a la que el gobierno de Mauricio Macri le dijo sí a mitad del año pasado.

Macri llama a su proyecto iniciativa de “ley corta”, pero ésta tiene un nombre largo: “Ley de Fomento de Despliegue de Infraestructura y Competencia de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en la República Argentina” y entre algunos de sus argumentos, el jefe del Ejecutivo de aquel país dice que las “asimetrías”, como la exclusividad de DirecTV en la televisión satelital, han provocado que los usuarios cuenten con una oferta magra de servicios de calidad o de cobertura.

“Las asimetrías han llevado a los usuarios a quedar sin posibilidad de optar por otros licenciatarios en la prestación del servicio de TV por suscripción satelital, particularmente de aquellos que viven en áreas rurales o donde no existen redes que operen este servicio por vínculo físico o radioeléctrico (…) La nueva conformación y las realidades del mercado aconsejan acelerar los procesos de incorporación de tecnologías diversas que introduzcan mayor competencia entre servicios de un mismo mercado y complementen las ofertas de servicios de los distintos prestadores en beneficio de los consumidores, por lo que a efectos de eliminar la distorsión a la competencia… se hace necesario sustituir algunas disposiciones legales”, dice el proyecto de Macri en su página cuatro.

Con la compartición de infraestructura, el gobierno argentino intenta emular políticas públicas que favorezcan el despliegue de servicios con el aprovechamiento eficiente de la infraestructura ya instalada y con un menor costo de inversión en la creación de nuevas redes, estrategias ya empezadas en otros países latinoamericanos como México que ahora mismo avanza con un plan con el que las empresas de radiodifusión y de telecomunicaciones pueden utilizar inmuebles de la administración pública federal para configurar sus redes y otras ofertas de servicios.

La Argentina de Macri quiere que los empresarios del sector compartan y accedan a infraestructura pasiva como radiobases, postes, ductos, fibra óptica, cables, antenas y otros equipos para detonar nuevos productos.

Es una intención similar a la de México con la compartición de infraestructura de la CFE, Pemex y de edificios de gobierno, por el lado del sector público, y por la política regulatoria que pesa sobre Telmex-Telcel-Telnor de apertura de redes por ser las empresas dominantes del sector en el país, según lo establece la reforma sectorial mexicana.

“El uso compartido de infraestructura permite una utilización más eficiente del capital, acelera el despliegue de redes, respeta en mayor medida el medio ambiente y redunda en una disminución de los costos del sector y por ende, facilita la reducción de los precios de los servicios de telecomunicaciones a los usuarios finales. Por tanto, teniendo en cuenta el marco regulatorio vigente y las experiencias internacionales, es necesario establecer lineamientos y condiciones para el fomento del despliegue y uso compartido de infraestructura pasiva (…) El propósito es promover una competencia genuina y sostenible”, dice el documento llevado por el Ministerio de Modernización a los senadores.

 

Macri empuja a Slim y Movistar. Las telefónicas Claro y Movistar ya tenían desde enero de este año el permiso de incursionar en la televisión de paga por la vía de las redes fijas, gracias a un decreto presidencial de Mauricio Macri, el Decreto 1340/2016, con el que operadoras de TV restringida pueden ofrecer telefonía móvil y las de ése mercado ir a la televisión.

El decreto de Mauricio Macri abrió así en 2017 el mercado del cuádruple play para Movistar y Claro en Buenos Aires, Córdoba y Rosario desde el 1 de enero de 2018, las tres ciudades donde se concentra más de un tercio de la población argentina.

Pero en julio de 2017, Telecom y Cablevisión confirmaron el plan de crear la primera empresa convergente de Argentina con la fusión de ambas compañías para ir por un mercado de 44 millones de personas con 60 millones de líneas sólo en telefonía celular. La acción ya la esperaba la industria pero no antes del 2 de enero de 2018, cuando se hiciera efectivo el ingreso de las telefónicas a la TV de paga a través de las redes de cable.

De esta manera, David Martínez empezaba a adelantarse a su paisano Carlos Slim en el cuádruple play, que hasta antes del proyecto de Macri de esta semana, no contaba con más posibilidades que comprar al cablero Telecentro o apresurar el tendido de sus redes de fibra óptica. Movistar también se encontraba en una posición similar al tampoco poder entrar a la TV satelital.

Martínez, un financiero de Monterrey, será dueño del 41% de la nueva compañía, gracias a su 40% de Cablevisión y su 44% directo de Telecom. Si la Comisión de Defensa de la Competencia del Ministerio de Producción aprueba la fusión entre Telecom-Cablevisión, la nueva empresa controlará el 36% de todo lo que significa telecomunicaciones en Argentina, según diversos especialistas.

Ahora, Macri intenta emparejar las oportunidades para todos los actores del sector con un proyecto de ley que primero debe pasar por el visto bueno del Congreso y no por medio de un decreto, como anteriormente fue costumbre del presidente, platica Juan Gnius, consultor en la firma de análisis en telecomunicaciones Telracom.

“El proyecto rompe el coto de DirecTV en la televisión satelital de paga. Tanto Telefónica como Claro utilizarán redes cableadas donde el retorno de inversión sea lo más rápido posible y TV vía satélite en aquellas áreas más alejadas de las ciudades donde no posean redes fijas y cuya población supere los 80.000 habitantes. Igualmente, hasta el 1 de enero de 2019 no podrán empaquetar servicios. No descarto un futuro escenario de consolidación; es decir, Telefónica y Claro podrían comprar operadores de TV paga con redes y tampoco se puede descartar el uso de un TV satelital por parte de Cablevisión para extender su llegada”, afirma Juan Gnius.

 

Movistar y AMX se previnieron para la TV satelital. Telefónica y América Móvil ya advertían desde tiempo atrás que su ingreso a la televisión por satélite en Argentina era cuestión de tiempo.

El mercado argentino de la TV de paga es valioso, cuenta Carlos Blanco, de la consultora Dataxis; el ARPU que generan las empresas del sector equivale a US$30 por mes, contra US$20, por ejemplo, que produce el mercado en México.

El proyecto de reformas de Mauricio Macri animará ahora Telefónica a elevar su apuesta por Argentina, luego que mantiene el plan de llevar su filial Movistar a la Bolsa de Buenos Aires y de Nueva York para levantar capital que le permita expandirse por ese mercado y de paso tratar de disminuir la deuda de su matriz española.

Telefónica, independientemente del destino su intención de llevar a Movistar Argentina a los mercados, tiene planeado invertir US$2.000 millones hasta 2019 en el país austral.

América Móvil no ha desvelado sus inversiones para Argentina, pero un hecho ocurrido el año pasado indica que AMX se interesa de manera importante en ese mercado.

En agosto de 2017, el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) aprobó y registró a Claro la modificación de sus estatutos corporativos que habilitan próximo el ingreso de la filial de AMX al mercado de la televisión y del video en el país suramericano.

América Móvil se aseguró entonces de que los estatutos permitieran a Claro ofrecer “servicios fijos, móviles, alámbricos, inalámbricos o cualquier otro” y por “modalidades y sistemas actuales o futuros… y por cualquier tecnología actualmente conocida o por conocerse en el futuro”.

Es la manera en que ambas compañías pudieran responder al plan de inversiones por US$5.000 millones anunciado por Telecom y Cablevisión para los siguientes años.

AT&T, por su parte, analiza desde 2017 la venta de DirecTV Panamericana, que incluye a Argentina, por cerca de US$8.000 millones, por lo que cualquier decisión que tome el Senado argentino le repercutirá.

La propuesta de reformas planteadas por Mauricio Macri ya está en la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión del Senado argentino. Si es aprobada, irá a la Cámara de Diputados y continuará su camino.

“Macri cumplió con su palabra. Pero no debe dejarse pasar que el tratamiento de la ley puede llevar tiempo y sufrir modificaciones en el Congreso”, agrega Juan Gnius, de Telracom. “Es llamativo que todos los cambios a la arquitectura legal fueron por decreto y este proyecto, que equilibra la cancha para Claro y Telefónica frente a Cablevisión-Telecom, sea por ley. El tratamiento del proyecto llevará su tiempo y mientras tanto, el beneficiado será Telecom-Cablevisión”.