Quito. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, desestimó las amenazas realizadas por dos petroleras chinas de ir a un arbitraje internacional si no se llega a un acuerdo en la negociación de contratos y advirtió que continuará con las tratativas.

En días pasados se divulgaron misivas enviadas por las asiáticas Andes Petroleum y PetroOriental, cuyo mayor accionista es la estatal China CNPC, en donde exponen su inconformidad en las negociaciones de contratos con el Ecuador al existir poca transparencia y fuerte presión.

"Si quieren llevarnos (al arbitraje) que nos lleven pero nosotros no vamos a dar marcha atrás. Creo que es el peor de los mundos (escenarios) porque eso nos va a demorar cinco, seis años de largo litigio", dijo el primer mandatario durante un encuentro con la prensa en la porteña ciudad de Guayaquil.

Ecuador lleva adelante desde hace dos años un proceso de modificación de sus actuales contratos de participación para pasarlos a acuerdos de prestación de servicios donde el Estado será el dueño de la totalidad de la producción y pagará una tarifa por la extracción de cada barril de crudo.

"Ojalá que no continúe ese comportamiento (de considerar un arbitraje) pero si lo hacen allá ellos. El país no dará marcha atrás", agregó el mandatario.

El roce entre las partes ocurre a pocos días de que concluya el plazo para terminar con la negociación de los acuerdos fijada por ley para el 23 de noviembre.

En el socio más pequeño de la OPEP, además de las dos firmas chinas, operan la española Repsol-YPF, la brasileña Petrobras, la italiana Eni y la estatal chilena ENAP, entre las principales.

Correa ha advertido a las empresas que en el caso de no llegar a un acuerdo final con el país sudamericano, deberán abandonar sus operaciones en la nación previa liquidación de sus activos.