Londres. El presidente ejecutivo de BP, Bob Dudley, cree que el flujo de esquisto estadounidense y la reapertura de los grifos por parte de la OPEP enfriarán el mercado petrolero después de que el crudo superó los US$80 por barril esta semana.

La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de abandonar un acuerdo nuclear internacional con Irán y revivir las sanciones sobre el país miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), así como el desplome de la producción en Venezuela, han ayudado a impulsar los precios del crudo a su máximo nivel desde 2014.

No obstante, BP prevé un declive a entre US$50 y US$65 por barril ante el aumento del suministro de esquisto y de la capacidad de la OPEP para impulsar su producción, afirmó Dudley a Reuters.

"Claramente, la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán ha generado mucha incertidumbre en el mercado", dijo en una entrevista.

Las exportaciones de crudo desde Irán, el tercer miembro más grande de la OPEP, podrían caer en entre 300.000 a 1 millón de barriles por día (bpd) como resultado de las sanciones estadounidenses, dijo Dudley, citando previsiones internas de BP. Asimismo, indicó que la cifra estará "en el extremo más bajo" de ese rango.

La recuperación del 30% en los precios del crudo desde febrero ha aportado un fuerte impulso a petroleras como BP, cuyos beneficios se recuperaron la semana pasada tras un declive de tres años en el mercado.

Hasta la fecha, los mercados han sido capaces de absorber la subida del petróleo sin impactar al crecimiento de la demanda, pero Dudley dijo que un precio sostenido por encima de los US$80 no sería saludable.

"Hace dos años, cuando el precio era de US$27, era bueno para el crecimiento global, los motores de las economías de consumo, pero era terrible para los países productores (...). Ese precio no era saludable, pero creo que cuando pasas los US$80, tampoco lo es", afirmó.