El presidente de México, Felipe Calderón, dijo este martes que espera impulsar una segunda reforma al monopolio petrolero estatal Pemex antes de dejar el cargo en 2012, pero rechazó que la empresa tenga planes de colocar acciones en el corto plazo.

Calderón dijo en una entrevista con Bloomberg TV que cree que es necesaria una nueva reforma para hacer a Pemex más eficiente como otras petroleras estatales como la brasileña Petrobras y la noruega Statoil.

La reforma "dependería del Congreso y del ambiente político, pero me gustaría hacerla antes del final de mi administración", dijo.

Pero posteriormente en otro evento de su gira por Nueva York, Calderón dijo a reporteros que su Gobierno no tiene planes de vender acciones de la petrolera estatal Pemex en la actualidad, pero que es una "alternativa" a futuro.

Calderón explicó que su Gobierno está enfocado en la venta de los llamados bonos ciudadanos, contemplados bajo la reforma de 2008.

"Lo que estamos haciendo actualmente es preparar la emisión de bonos, que nosotros llamamos 'bonos ciudadanos', que no implican acciones, no implican capital de la empresa", señaló.

La venta de acciones de Pemex -una polémica propuesta en México, donde muchas personas aún ven al control del estado sobre la industria energética como un baluarte de la soberanía nacional-, requeriría de una reforma constitucional.

Pasos audaces. Un reporte de Bloomberg sugirió que Pemex podría ser listada en la bolsa de valores y vender acciones, pero no proporcionó una cita de Calderón que sustentara la versión.

Funcionarios de la presidencia de México no respondieron a repetidas llamadas para confirmar o clarificar el asunto.

Integrantes del conservador Partido Acción Nacional (PAN), de Calderón, dijo que apoyaron más reformas, pero un legislador dijo que no han discutido la venta accionaria de Pemex.

"Yo sabía que el presidente ha estado cocinando algo muy importante sobre Pemex", dijo el diputado Luis Enrique Mercado en una entrevista.

"Desde que fue aprobada la reforma petrolera 'light' (de 2008) entre los círculos del Gobierno se ha hablado de la necesidad de dar pasos más audaces para tratar de revertir la situación de Pemex", explicó.

México, el séptimo exportador mundial de crudo, llevó a cabo una reforma energética en 2008 que le dio a Pemex nuevas herramientas para enfrentar el declive en su producción.

Ese año, el Congreso aprobó una versión diluida de la propuesta de reforma energética presentada por Calderón, que proporcionó a la empresa más flexibilidad para el manejo de sus finanzas y la facultad de otorgar contratos de exploración y producción de crudo a empresas privadas, algo que estaba reservado sólo al Estado.

Pemex planea usar ese nuevo esquema para contratar firmas internacionales para que operen algunos yacimientos marginales en su nombre a cambio de una tarifa, pero sin compartir la renta petrolera.

Pemex perdió una cuarta parte de su capacidad de producción entre 2004 y 2009, por el declive en su gigantesco pero veterano yacimiento de Cantarell, pero la producción finalmente se ha estabilizado en unos 2.55 millones de barriles por día, disminuyendo la urgencia de una reforma.