Los préstamos bancarios destinados a personas aumentaron un 30% en los últimos 18 meses en Brasil y totalizaron US$250 mil millones, de acuerdo al Banco Central de ese país.

Así, por primera vez, los préstamos bancarios para el consumo superan al financiamiento a las empresas, lo que implica menos capital para inversiones y giro de dinero.

La señal genera preocupación entre los economistas por el constante déficit de infraestructura que afecta al país y que requiere de permanentes inversiones.

Sin embargo, para contrarrestar la disminución, el gobierno bajó los requisitos e impuestos para que las empresas puedan acceder al crédito público por medio del estatal BNDES. Esta entidad financiera concentra el 40% de los préstamos corporativos, de acuerdo a Infobae.

Respecto al destino de los préstamos de consumo, la mayoría fue para la compra de autos, de acuerdo a Infobae.

El hecho de que la mayoría del crédito se destinara a la compra de autos favoreció al empleo y se vio impulsado por la reducción de impuestos que dispuso el gobierno en 2009.