Lima. La minera Southern Copper fue la adjudicada en la subasta internacional para desarrollar el proyecto de cobre Michiquillay, el cual está ubicado en la provincia de Cajamarca, Perú. Este hecho logró que la iniciativa comience la ansiada ruta para entrar en operaciones luego de 61 años.

Ahora se espera que tras la adquisición del yacimiento, la compañía se enfoque en armar el equipo que estará a cargo de poner el proyecto de US$2.500 millones en operación en el menor tiempo posible.

El presidente ejecutivo de Southern Copper, Óscar González Rocha, expresó que “el desarrollo del proyecto es un proceso que tomará el tiempo que corresponda. De lo que se trata es que todos estemos satisfechos con el proyecto, los trabajadores, pobladores, autoridades y el Gobierno central”.

Por su parte, el vicepresidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE),  Juan Luis Kruger, consideró la relevancia del proyecto Michiquillay como "un punto de quiebre en la inversión minera en el país, pues se trata de un proyecto de talla mundial".

Kruger sostuvo que “cuando la minera comience a operar, la producción de cobre del país se podría elevar entre 10% y 15%”.

Pero no solo es ese el impacto, apuntando a “que se trata de un primer paso para desarrollar otros proyectos mineros, en especial cupríferos, en la zona norte”, culminó el ejecutivo.

La licitación del proyecto se había postergado dos veces el año pasado. La última vez fue en diciembre, en medio de una incertidumbre política por la posible figura de vacancia presidencial que tomaba fuerza en el Congreso. 

Durante la adjudicación, Southern Perú ofreció un precio de transferencia de US$400 millones y un 3% de regalías, obteniendo un puntaje de 2085; superior a los 1309 obtenidos por Milpo, que ofreció un precio de transferencia de US$250 millones y un 1,875% de regalías.

Analistas consultados por Reuters afirman que en los próximos años Michiquillay aportaría 0,5 puntos porcentuales al crecimiento anual del PBI peruano. En tanto, el impacto ecónomico y laboral real se vería recién en cuatro años.