Londres/Hoston. El primer ministro británico defendió este martes a BP antes de reunirse con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en momentos en que el gigante de la energía busca vender activos para pagar el costo del inmenso derrame del Golfo de México.

Exactamente tres meses después de la explosión que hundió una plataforma y mató a 11 operarios antes de desatar el peor desastre ecológico de la historia de Estados Unidos, BP anunció que vendería activos en Vietnam y Pakistán.

Los ingresos por esas ventas, estimados en US$1.700 millones, serán destinados a financiar la limpieza y los costos legales causados por la marea negra.

BP dijo este lunes que hasta el momento había gastado unos US$3.950 millones en el derrame, y que contemplaba otros US$10.000 millones para el año próximo.

La compañía acordó, bajo una intensa presión de las autoridades estadounidenses, crear una cuenta custodia de US$20.000 millones, que será administrada en forma independiente, para pagar los gastos de los reclamos ligados al incidente.

Washington repite frecuentemente que no hay un límite estipulado para la responsabilidad que le cabe a la compañía.

El derrame que fluía al océano desde el pozo dañado fue controlado la semana pasada, tras haber vertido 60.000 barriles de petróleo por día durante 90 días. Las acciones de BP operaban estables en Londres y Nueva York tras el anuncio de la venta de activos.

Analistas sostienen que los inversores siguen preocupados, pese a que reaccionaron positivamente cuando el gobierno dijo que una nueva filtración hallada a 3 kilómetros del pozo Macondo, no tenía vinculación con el derrame y no había sido ocasionada por la prueba de presión que estaba realizando BP.

"Hay tantas cosas que no se saben, el problema con la acción es que los inversores están especulando en base a muy poca información", dijo Mark Coffelt, de Texas Capital Value Funds.

"Es una acción difícil de conservar, porque es tan odiada en este momento (...) lo cual probablemente indique que es una buena compra", añadió.

La prueba de presión sobre el pozo, que fue extendida por 24 horas, continuará hasta el martes por la tarde y luego será revaluada para una posible nueva ampliación. Los científicos están evaluando otras opciones.

Esto podría involucrar la inyección de barro pesado y tal vez cemento dentro del pozo, muy similar al procedimiento llamado "top kill" que falló en mayo.

La población y los legisladores estadounidenses están furiosos con BP por el derrame, que ocasionó un desastre medioambiental y económico en cinco estados del país, afectó el índice de aprobación de Obama y complicó las relaciones con los británicos, tradicionalmente muy estrechas.

Lockerbie. A pesar de que no está conectado con el derrame, BP también está siendo cuestionado por su rol en la liberación del libio Abdel Basset al-Megrahi, sentenciado a cadena perpetua por el estallido de un avión de Pan Am en 1988, sobre Lockerbie, Escocia.

La compañía confirmó que buscó influir sobre el gobierno británico en el 2007 para llegar a un acuerdo de traslado de prisioneros por temor a que sus intereses comerciales en Libia sean dañadas, pero señaló que no estuvo involucrado en conversaciones con al-Megrahi.

El primer ministro David Cameron, que se reunirá en Washington con legisladores y el presidente de Estados Unidos, dijo a la radio pública nacional: "Por supuesto que BP tiene que hacer todo lo necesario para cerrar el pozo de petróleo, limpiar el derrame, pagar las compensaciones. Me he reunido con BP. Sé que quieren hacer eso y lo harán".

"Pero seamos claros sobre quién liberó a al-Megrahi; fue una decisión de gobierno en el Reino Unido. Una decisión equivocada. No fue una decisión de BP, fue de los ministros escoceses", agregó.