Montevideo. Gobierno y privados confían que los argentinos llegarán en buen número a Uruguay y en particular a Punta del Este, a pesar de las trabas aplicadas por el gobierno de Cristina Fernández para la compra de dólares, que impacta en la cotización del peso argentino en ambas márgenes del Río de la Plata.

De todos modos, esta vez, los operadores turísticos consultados por El Observador reconocen que puede haber cierta retracción, que se traducirá en estadías más cortas o incluso en una mayor cautela a la hora de gastar.

Desde el Poder Ejecutivo, Antonio Carámbula, director general del Ministerio de Turismo, dijo a El Observador que la situación “se monitorea y se sigue con atención junto con Economía”, pero por ahora “no se esperan cambios importantes” en la llegada de turistas.

Los argentinos son por lejos los principales clientes de Uruguay en la temporada de verano. Según datos de Turismo, en 2010 fueron 52,4% del total de visitantes que recibió el país y en ese año dejaron ingresos por US$ 750,9 millones.

El escenario planteado en Argentina lleva a los economistas a afirmar que Uruguay perderá competitividad como destino turístico. Alfonso Capurro, de la consultora CPA Ferrere, dijo a El Observador que “si la situación actual sigue hasta fin de año, y el gobierno argentino no logra controlarla, hay una devaluación de hecho, que provoca un efecto de competitividad que perjudica a Uruguay”.

“El primer impacto es el temor de que si esto se consolida puede generar algún ruido con la demanda de turismo de argentinos”, expresó.

Por su parte, Ramón Pampín, de la consultora Pwc, comentó que encarecerse frente a Argentina será un estímulo directo negativo para los que tienen que decidir si vienen al país.

No obstante, dijo que si bien la primera consecuencia inmediata será sobre el turismo, también hay otras preocupaciones, como lo que ocurra con el dólar en Argentina.

Uruguay está hoy “desacoplado” de Argentina en relación a los vínculos financieros del 2002 pero hay fuertes lazos comerciales con ese país y con Brasil. “Sin las circunstancias que se viven hoy en Argentina y Brasil el tipo de cambio en Uruguay debería estar un poco más alto”, comentó Pampín.

El peso argentino perdió casi 17% de su valor desde el pasado 31 de octubre cuando la presidenta Cristina Fernández decidió tomar una serie de medidas para frenar el éxodo de capitales.

Esa devaluación significará que los visitantes que lleguen a veranear recibirán menos dinero por los pesos que traigan.

Las reservas de Argentina están bajando a razón de US$100 millones por día y ahora algo similar ocurre con los depósitos en los bancos.

Ante ello, y para dar una señal de tranquilidad sobre la liquidez del sistema, se autorizó flexibilizar los encajes bancarios para ayudar a los bancos a cubrir la demanda de efectivo de sus clientes.

La administración de Fernández estableció, además, controles de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) en las fronteras, lo que retrasará los trámites para ingresar a Uruguay, constituyendo una molestia más.

A pesar de esto, en el gobierno uruguayo mantienen el optimismo. Benjamín Liberoff, director Nacional de Turismo, comentó a El Observador que “no ve factores que impacten como para cambiar la proyección que se tiene respecto a que la próxima será una buena temporada”.

Explicó que ya se lanzaron tres promociones de Uruguay, una orientada específicamente al mercado argentino, que gira bajo el eslogan “qué suerte que vinieron”, señaló Liberoff.

Luis Borsari, presidente de la Cámara Uruguaya de Turismo, dijo a El Observador que primero estuvo “el piquete de cemento” con el corte de los puentes y ahora “esta el piquete financiero”, “que no es contra Uruguay sino contra los argentinos”.

Las medidas de Argentina, comentó, afectarán por igual a destinos competidores de Punta del Este como Miami o Río de Janeiro.

Opinó que igual se espera una buena temporada porque los argentinos reaccionarán viniendo a Uruguay aunque es probable que “gasten un poco menos que otros años”.

El empresario pidió al sector público y al privado “prudencia a la hora de fijar precios” y realizó el mismo reclamo para el gobierno que “en enero decide subir las tarifas de la luz, comunicaciones y contribución inmobiliaria”, señaló.

Por su parte, Juan Bistiancic, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Maldonado, está convencido que las decisiones que tomó Argentina perjudican a Uruguay. De todas formas, confía en que los argentinos igual vendrán a vacacionar.

En el sector inmobiliario el mercado se presenta sin variantes tras las buenas señales de reservas que se concretaron en octubre pasado.

Y desde la Corporación Gastronómica de Punta del Este, su titular, Alejandro Viña, afirmó que no está claro cuánto incidirán las trabas de Argentina a la hora de decidir venir a Uruguay. “Puede haber alguna restricción pero nada significativo” opinó.

Tanto en restaurantes como en hoteles las dos terceras partes de los argentinos se mueven con tarjetas de crédito.