Houston/Nueva Orleans. Problemas técnicos retrasaron este lunes el inicio de la planeada operación de sellado final del pozo dañado de BP en el Golfo de México, en medio de persistentes temores por la salud y el medio ambiente tras el peor derrame de petróleo del mundo.

Un sistema de alivio, considerado la solución permanente para contener la fuga submarina en el pozo Macondo, fue suspendida, mientras que ingenieros estudiaban el potencial impacto de la inyección de lodo y cemento en la estructura averiada, en la esperada operación "bottom kill".

Las preocupaciones de que este procedimiento pueda dañar el sellado de cemento que fue inyectado hace unos días y deje escapar el petróleo atrapado en el pozo, forzaron a BP y al gobierno a realizar más pruebas y discutir diversas técnicas.

Los estudios retrasaron hasta fines de agosto la fecha estimada para sellar del todo el pozo, aunque no ha vuelto a escapar petróleo al mar desde el 15 de julio, cuando BP logró tapar provisionalmente la estructura dañada a 1,6 kilómetros de la superficie marina.

El funcionario encargado de coordinar la respuesta al derrame del gobierno de Estados Unidos insistió en que llevar a cabo una operación definitiva de sellado sigue siendo el objetivo, y que BP y científicos del gobierno deberían decidir en los próximos uno o dos días cómo proceder al respecto.

"Necesitamos clavar una estaca en el corazón del pozo y esa es mi intención", dijo a la prensa el almirante retirado de la Guardia Costera, Thad Allen.

El funcionario agregó que deseaba dar luz verde a la operación "bottom kill", pero que no quería incurrir en ningún riesgo en el procedimiento, como dañar el sello de cemento o dejar escapar al océano los 1.000 barriles de petróleo que permanecen en el pozo.

Allen dijo que podría ordenar a BP proceder con la perforación del pozo de alivio esta semana y que se podría dar inicio al mecanismo final "bottom kill" unos 7 días después de reiniciada la operación.

El equipo de científicos del gobierno de Estados Unidos se reuniría para discutir las opciones técnicas que existen para iniciar el planeado procedimiento.

La primera alternativa que tendría BP sería colocar un mecanismo sobre la actual cúpula de contención en el pozo averiado que ayudaría a liberar la presión. La segunda opción sería reemplazar el actual sistema de prevención de explosiones, una gigante pila de válvulas, con uno nuevo que tenga mayores capacidades.

Foco en seguridad alimentaria. El gobierno del presidente estadounidense, Barack Obama, que ha sido duramente criticado por su manejo de la crisis, está tratando de tranquilizar a los escépticos residentes del golfo y al público en general que lo peor de la emergencia ha pasado.

Luego de los 87 días de la explosión de la plataforma Deepwater Horizon el 20 de abril que desencadenó el derrame, aproximadamente 4,9 millones de barriles de crudo se vertieron al Golfo de México, contaminando pantanos, áreas pesqueras y playas, desde Luisiana, el estado más afectado, hasta Florida.

Obama dijo que la mayor operación de limpieza ambiental en la historia de Estados Unidos no terminará hasta que todo el petróleo se haya ido.

Más de una quinta parte de las aguas federales del golfo permanecen cerradas ante el temor de que el petróleo haya contaminado los alimentos que provienen del mar.

El derrame también ha generado temores por la salud humana, pues se ha demostrado que el contacto con petróleo y químicos puede afectar los pulmones, los riñones y el hígado.

Atención al clima. BP anunció en Houston que entregó US$52 millones a organizaciones de salud federales y estatales para financiar programas de salud a lo largo del golfo.

Los remanentes de una tormenta tropical tienen posibilidad de volver a convertirse en depresión en las aguas del Golfo de México.

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos dio 60% de probabilidad de que el sistema se vuelva a convertir en una depresión y modelos climáticos computacionales proyectan que volverá a la tierra sobre Luisiana, tras pasar otra vez por el sitio del derrame de BP.