Río de Janeiro. Las empresas brasileñas JBS y BRF perdieron 5.471 millones de reales (unos US$1.735 millones) de su valor de mercado en el último mes tras la operación policial "Carne Débil", según un estudio presentado hoy por la consultora Economática.

     JBS y BRF, dos de las mayores compañías alimentarias del mundo, estuvieron implicadas en la operación "Carne Débil", la cual desarticuló una red que adulteraba sus productos.

     La mayor productora de proteína animal del mundo, JBS, perdió el equivalente al 15,35% de su valor de mercado desde el pasado 17 de marzo, día en que se lanzó la operación.

     El valor de la compañía el pasado 16 de marzo era de 32.600 millones de reales (US$10.350 millones), cifra que se redujo a 27.600 millones de reales (US$8.760 millones) en la última sesión bursátil de la semana pasada, destacó la consultora.

La divulgación del caso provocó que al menos 25 países restringieran las compras de carne brasileña, aunque tras muchos esfuerzos del gobierno brasileño la mayoría reconsideró la medida.

     Por su parte, BRF vio como su valor de mercado disminuyó 1,45% al pasar de 31.900 millones de reales (US$10.125 millones) a 31.500 millones de reales (US$10.000 millones) en la misma comparación.

     Las dos empresas brasileñas son acusadas de adulterar las carnes, al comercializar carnes caducadas y usar productos químicos para maquillar su olor y color, antes de su venta.

     La Policía Federal de Brasil denunció ante la Fiscalía a 63 personas acusadas de participar en este fraude.

     Estas personas responderán por crímenes de abogacía administrativa, corrupción pasiva, crimen contra el orden económico, empleo de proceso prohibido o de substancia no permitida, falsificación de atestado médico, falsificación, corrupción, adulteración de substancia o productos alimentarios, organización criminal, peculado, prevaricación, uso de documento falso y violación de sigilo funcional.

     La divulgación del caso provocó que al menos 25 países restringieran las compras de carne brasileña, aunque tras muchos esfuerzos del gobierno brasileño la mayoría reconsideró la medida.

     Según cálculos del gobierno brasileño, el escándalo puede costarle a la nación sudamericana el 10 por ciento de su mercado externo y pérdidas por unos US$1.500 millones anuales.