La producción petrolera de Venezuela cayó casi 13% el año pasado, de acuerdo con datos divulgados por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), bajando a su menor nivel en 28 años, lo que agrava la crisis económica y aumenta las posibilidades de una cesación de pagos del país.

Venezuela produjo 2.072 millones de barriles por día (bpd) en el 2017, frente a los 2.373 millones del 2016, lo que representó una pérdida de casi 300.000 bpd.

El descenso fue el más grande entre los 13 países miembros de la OPEP comprometidos con un recorte de bombeo que recientemente se extendió hasta fines del 2018.

A diferencia de los recortes voluntarios de productores como Arabia Saudita y Rusia, que buscan sustentar mayores precios, Venezuela ha sido incapaz de detener una caída de producción que acumula seis años seguidos.

Venezuela designó en noviembre a un nuevo jefe en PDVSA y el ministerio, el exministro de Vivienda, general Manuel Quevedo. El funcionario carece de experiencia en el sector energético y ha designado como sus nuevos colaboradores a miembros de las filas militares y del Ministerio de Vivienda.

Un destructivo cóctel de falta de inversión, retraso en los pagos a proveedores, sanciones por parte de Estados Unidos y fuga de talentos, ha golpeado a la industria petrolera venezolana, alguna vez considerada una de las más poderosas del mundo.

El descenso de producción también ha impactado las exportaciones petroleras, principal fuente de divisas para pagos de deuda, y la refinación, lo que ha provocado escasez intermitente de combustibles tanto en el país como en algunos de sus aliados, entre ellos Cuba.

Una serie de investigaciones y encarcelamientos contra decenas de funcionarios, vista por críticos como un esfuerzo del presidente Nicolás Maduro por consolidar su poder, ha generado pánico en la industria y provocado la ralentización de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), según empleados de la compañía y del sector.

El bajo nivel de producción petrolera venezolana en el 2017 implica un monumental revés para el país con las mayores reservas de crudo del mundo. El descenso ha contribuido a agudizar la recesión y la hiperinflación.

Continuará la crisis. La crisis de la industria petrolera venezolana persistiría este nuevo año, según analistas y expertos.

Enero ha experimentado un impresionante aumento en el número de renuncias, impulsadas por la presión política y los bajos salarios.

Venezuela designó en noviembre a un nuevo jefe en PDVSA y el ministerio, el exministro de Vivienda, general Manuel Quevedo. El funcionario carece de experiencia en el sector energético y ha designado como sus nuevos colaboradores a miembros de las filas militares y del Ministerio de Vivienda, de acuerdo con fuentes de la industria.

Quevedo ha dicho que la producción petrolera de Venezuela crecerá este año a más de 2.4 millones de bpd, pero no ha dado detalles de cómo se llegará a esa meta, mientras la mayoría de los analistas apuestan a un nuevo descenso, con la persistente pregunta de hasta dónde puede llegar la caída.

En diciembre la producción venezolana cayó en 216.000 bpd con respecto a noviembre para ubicarse en 1.621 millones de bpd, según las cifras de la OPEP. El número del mes pasado implica un descenso de 29% versus diciembre del 2016.

“Los niveles de producción y la calidad del crudo de Venezuela seguirán sufriendo, mientras el gobierno lucha por conseguir suficiente efectivo para hacer las urgentes inversiones que se requieren en la industria”, dijo BMI Research en un informe.