Los medios del mundo lo difundieron así: “Ratificado acuerdo que pone fin a la guerra del banano, la más larga disputa comercial del mundo”. Se refieren al visto bueno que dio ayer el Parlamento Europeo para aprobar el pacto de Ginebra de 2009, que firmaron la Unión Europea (UE), EE.UU., y once países de América Latina —entre ellos Colombia—, con el fin de reducir los aranceles que la UE les imponía a las importaciones del banano.

“Es un tema de tantos años que sentíamos que no lo íbamos a lograr”, dijo Roberto Hoyos, presidente en Augura de Colombia —el gremio que reúne a los bananeros—, refiriéndose a los casi 20 años que han corrido desde el origen de la disputa, mediada por la Organización Mundial del Comercio (OMC).

El compromiso firmado este jueves establece que el arancel al plátano de Latinoamérica se reducirá inicialmente de 176 euros por tonelada a 148 euros, y seguirá disminuyendo hasta llegar, en un plazo de ocho años, a los 114 euros por tonelada. Hoy el acuerdo ya está en práctica, pero de manera provisional.

Roberto Hoyos resaltó la importancia de este pacto para mejorar las condiciones de ingreso de la fruta a la UE. Resaltó que el 65% de las exportaciones de banano colombiano tienen como destino la Unión Europea, “es el mercado más importante para nosotros”. El año pasado los productores nacionales exportaron en total US$720 millones.

La situación se originó a comienzos de la década de los 90 cuando los países productores de banano en América: Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Perú, Venezuela y Estados Unidos acusaron a la Unión Europea de romper las reglas de la OMC, al cobrarles un alto arancel mientras que permitía el ingreso a su territorio con cero impuesto de la fruta producida en naciones del denominado ACP, conformado por África, el Caribe y el Pacífico.

En su defensa, los europeos señalaban que reducirles los aranceles a estos productores les abría mayores posibilidades a las grandes comercializadoras de banano del mundo como las gigantes estadounidenses Dole, Chiquita y Del Monte en detrimento de los pequeños cultivadores de naciones como Costa de Marfil, Surinam y República Dominicana. “El futuro para los pequeños productores de banano y la producción sustentable ahora es aún más incierto”, sostuvo la parlamentaria europea Catherine Greze, después de votar en contra de la reducción.

Ante esta situación, el propio Parlamento Europeo dejó por sentado que este acuerdo “no reconcilia totalmente los intereses de todas las partes implicadas” y resaltó que los plataneros europeos “podrían resultar afectados de forma muy considerable”. Dentro de este grupo se destacan los productores de las Islas Canarias (España).

Los europarlamentarios recomendaron adelantar un estudio para evaluar los efectos que el acuerdo generará hasta 2020. Exigieron además nuevas medidas para garantizar que en el escenario de “la liberalización del mercado mundial del banano” los productores de la UE puedan “mantener la industria y fomentar sus actividades tradicionales”.