Chivilcoy. Las plantas de soja de escasa altura y las de maíz muchas veces atrofiadas muestran el paso devastador de la sequía por los campos alrededor de Chivilcoy, una ciudad en el centro agrícola de Argentina.

Los efectos nocivos por la falta de lluvias y las altas temperaturas en diciembre y enero llevaron a los expertos a recortar fuertemente sus previsiones de producción de soja de un país que es uno de los mayores exportadores mundiales de alimentos.

Sin embargo, al levantar su cosecha, muchos productores en Chivilcoy se encontraron con rendimientos de los cultivos mejores a los previstos, una tendencia que, de repetirse en otras áreas del país, podría llevar a los analistas a mejorar las expectativas de producción de la oleaginosa.

"Es una sorpresa: el impacto de la alta temperatura y la sequía no fue tan fuerte como se pensaba", destacó Antonio Martin, ingeniero agrónomo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Chivilcoy, unos 170 kilómetros al noroeste de la ciudad de Buenos Aires.

"Acá ya se cosechó el 70% de la soja y hay resultados dispares, pero el promedio está cerca de los 3.500 o 3.600 kilogramos (por hectárea), por encima de lo que se pensaba", detalló el especialista.

El clima desfavorable provocado por el fenómeno La Niña llevó al Ministerio de Agricultura a bajar su estimación de soja -el principal cultivo del país- del ciclo 2011/12 a 42,9 millones de toneladas desde un nivel de entre 52 millones y 53 millones.

En la campaña pasada, la producción de la oleaginosa fue de 48,9 millones de toneladas.

"Lo que se está levantando ahora en zonas como Chivilcoy y Chacabuco -también en la provincia de Buenos Aires- es soja (sembrada de forma) tardía, que está en mejor estado", explicó el director de la consultora Agritrend, Gustavo López.

"Es probable que se llegue a 44 millones de toneladas si la soja tardía sigue mostrando mejores rendimientos que la sembrada de forma temprana, algo posible ya que la sequía afectó más a los cultivos sembrados temprano, que habitualmente rinden más", añadió.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires pronosticó que la producción argentina de soja sería de 44 millones de toneladas.

López destacó, de todos modos, que todavía falta cosechar la mayor parte de los lotes del noroeste y el noreste de Argentina, que se encuentran en muy mal estado y podrían arrastrar el promedio de Argentina a la baja.

Para el maíz del ciclo 2011/12, el cultivo que más sufrió la falta de agua, el gobierno redujo su previsión a 20,3 millones de toneladas desde los 30 millones estimados inicialmente.

Según Martin, del INTA, el maíz rindió hasta ahora un 40% menos que en la temporada pasada.

Situación dispar. Pero no todos en Chivilcoy tienen motivos para festejar. "Veo sorpresas positivas y desastres porque hubo franjas que tuvieron lluvias más generosas que otras", señaló el asesor agrícola de diversos productores de Chivilcoy, Mariano Ferreyra.

"Hemos tenido soja de 2.200 a 4.500 kilogramos (por hectárea), con un promedio de entre 3.000 y 3.500 kilogramos. Para quien arrienda los campos, esos rendimientos son muy malos", explicó.

Muchos agricultores de la zona núcleo de Argentina han arrendado los campos a un valor cercano a las dos toneladas de soja por hectárea, según los especialistas. Esto, apenas le permite cubrir los costos de la campaña.

Para el maíz, Ferreyra dijo que el promedio de la región será de entre tres y cuatro toneladas por hectárea, menos de la mitad del rendimiento histórico de entre 8 y 9 toneladas.

Avance de cosecha. Las cosechadoras van y vuelven a lo largo de los campos en Chivilcoy, en el pick de actividad del período de cosecha de la soja y el maíz .

Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, hasta el jueves pasado los agricultores habían recolectado el 37,2% del área destinada a la soja y el 39,4% de la superficie del maíz comercial en todo el país.

En la estancia Emidelia Solari, en las cercanías de Chivilcoy y del río Salado, las máquinas buscan aprovechar las horas del día en que el ambiente tiene baja humedad y pueden recolectar los granos secos.

La computadora de la cosechadora muestra rendimientos cercanos a las dos toneladas por hectárea en el lote que se está recolectando, pero el promedio de la estancia -que tiene 1.000 hectáreas- es más alto.

"Hemos cosechado hasta ahora el 30% de la soja y hemos tenido unos rendimientos de 2.800 kilos (por hectárea), en promedio", dijo Juan Solari, socio de una finca dedicada también al acopio de granos y a la producción ganadera y de otros cultivos.

"Los rendimientos varían de un lote a otro pero, de cualquier modo, la campaña es mala", afirmó Solari.