Brasil. Los productores de carne brasileña criticaron ayer la investigación de la Policía Federal que desembocó en la operación "Carne Débil" el viernes pasado, la cual desmanteló una red que adulteraba la carne, por considerar que daña la imagen del sector.

La Asociación Brasileña de Carne Animal (ABPA) y la Asociación Brasileña de las Industrias Exportadoras de Carne (ABIEC) se pronunciaron este lunes sobre la operación, al aclarar que sólo 22 de las más de 500 empresas brasileñas dedicadas al sector de la carne están involucradas, ante lo cual pidieron "no generalizar".

El presidente de la ABIEC, Antonio Jorge Camardelli, resaltó que Brasil sigue todos los padrones sanitarios de la industria de proteína animal, sea bovina, porcina o avícola, que es un modelo internacional, y defendió que eventuales desvíos de conducta suponen una fracción mínima de la producción brasileña, los cuales deben ser repudiados y combatidos.

En la misma rueda de prensa el técnico de la ABPA, Ruy Vargas, afirmó que hubo un "error al hacer una masificación de la información intentando crear una imagen completamente negativa de la carne brasileña para consumidores y compradores".

Las primeras investigaciones apuntan a que se usaban productos químicos para quitar el olor de la carne caducada, y que se inyectaba agua para aumentar el peso de las carnes, que eran vendidas tanto en Brasil como en el exterior.

Entre las empresas investigadas se encuentran las multinacionales JBS y BRF, dueñas de las marcas Seara, Perdigao y Friboi.

Por el momento, las empresas aseguraron que colaboran con las investigaciones y negaron cualquier adulteración en los productos.

Detención preventiva. Según la policía, parte del dinero logrado con la venra de carne adulterada iba a los cofres del gobernante Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), del presidente brasileño, Michel Temer, y el Partido Progresista (PP).

La operación contó con 309 mandatos, entre órdenes de prisión, búsqueda y aprensión y conducción coercitiva. 

El caso se conoció tras la denuncia de un fiscal federal agropecuario, quien tras descubrir el caso fue apartado en 2014 por la Superintendencia Federal de Agricultura del estado de Paraná (sur).

El Ministerio de Agricultura apartó de sus puestos a 33 fiscales, mientras que fueron detenidos de forma preventiva una veintena de directivos de empresas y fiscales del área de vigilancia sanitaria. Según la Policía Federal, fiscales del Ministerio de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento recibieron propina para liberar licencias sin realizar la fiscalización adecuada en los frigoríficos.

Las primeras investigaciones apuntan a que se usaban productos químicos para quitar el olor de la carne caducada, y que se inyectaba agua para aumentar el peso de las carnes, que eran vendidas tanto en Brasil como en el exterior.