A bordo de una veintena de embarcaciones, decenas de pescadores desfilaron este martes a lo largo del río Guayas para pedir al régimen que no elimine la pesca de arrastre, prevista a partir del 1 de octubre. Esto, mientras otro grupo del sector se reunió en el Gobierno Zonal con el ministro (e) de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca, Santiago León.

Representantes de la Asociación Ecuatoriana de Barcos Pesqueros Camaroneros (Asearbapesca), que participaron de la protesta, aseguraron que la medida afectará a unas 11.000 familias y dejará sin empleo directo e indirecto a 60.000 personas. Además, indicaron que aún no se establecen alternativas claras para los perjudicados.

“Queremos trabajar” era una de las consignas que se escuchaban en medio de gritos y sonidos de pitos y sirenas, lo que atrajo a quienes paseaban por el malecón Simón Bolívar por la inusual forma de protestar.

“La eliminación es una medida drástica, son más de 150 barcos los que se dedican a esta actividad, queremos que nos escuchen y nos digan qué alternativas tendremos, ellos (autoridades del gobierno) dicen que causamos impacto ambiental y que les quitamos el trabajo a los artesanales”, dijo Andrés Correia, miembro de la Asociación.

En tanto explicó que hay un acuerdo ministerial que data del 2009, en el que se regula la pesca de arrastre, pero que daba tres años para el fin de esta actividad.

Ese año, el presidente Rafael Correa dio plazo para agrandar el ojo de la malla usada por las embarcaciones que hacen pesca de arrastre y así evitar la destrucción del ecosistema, y para poner cámaras frigoríficas.

“En cuatro años han invertido en planes piloto para ver en qué actividad nos ubican, se ha propuesto la pesca de merluza y el calamar gigante, lo cual fue una catástrofe porque no se ven resultados, además querían una pesca con anzuelo”, afirmó.

Representantes de Asearbapesca que se reunieron con el ministro León en el edificio del Gobierno Zonal, señalaron que se ratificó que la eliminación no se revocará, además que se analizaron posibles alternativas, lo cual no dejó satisfechos a los asistentes.

“Se trató sobre pesca con trasmallo y la posibilidad de trabajar con otro arte de pesca hacia ocho millas afuera con lo que se delimitaría una nueva zona de pesca”, manifestó uno de los participantes que prefirió reservar su nombre.

Correia explicó que la pesca de arrastre es de profundidad, mientras que la de trasmallo es de superficie; la primera implica pesca desde los 20 metros de profundidad, la segunda lo hace en los primeros 5 o 10 metros; por eso es que las especies que capturan son muy diferentes.

Javier Alveida, miembro del gremio, cuestionó que no se haya invitado al sector a una reunión que se realizó la semana pasada en Quito, para tratar este tema con representantes de diversos ministerios y de la pesca artesanal.

“A pesar de que no fuimos invitados, asistimos porque somos los perjudicados, pero no se nos permitió el ingreso”, agregó.

La medida ambiental. Según el presidente Rafael Correa, la eliminación de la pesca de arrastre ayudará a cuidar el ecosistema de los daños que se registran a ciertas especies. Suprimiendo la actividad se asegura que se beneficiará a pescadores artesanales.