Buenos Aires. Las huelgas por aumentos de salarios seguirán golpeando el sector petrolero de Argentina en lo que resta del año, afectando la producción de hidrocarburos y las finanzas provinciales, en medio de crecientes presiones sindicales ante las elecciones presidenciales de octubre.

Una inflación anual superior al 20%, según estimaciones de economistas privados, y una conflictividad sindical en aumento, se han convertido en los principales disparadores de las medidas de fuerza que sufre el sector.

Las protestas, que en la primera parte del año amenazaron con interrumpir la importación de gas desde Bolivia, paralizaron por semanas la producción de crudo en algunas zonas y dejaron inactivas refinerías, sembrando temores a un desabastecimiento de combustibles en el país.

"Claramente hay más conflictos en el sector y es por varios factores. Principalmente tenemos un año político, hay pujas salariales y pujas por espacios políticos. Esto seguramente va a seguir todo el año", dijo a Reuters una fuente de la industria bajo condición de anonimato.

Santa Cruz y Chubut dejaron de percibir por parte de YPF unos US$25 millones y US$4 millones, respectivamente, en concepto de regalías como consecuencia de la caída en la producción, según una fuente del sector.

Según fuentes del sector, la empresa más afectada por las medidas de fuerza es la filial local de la petrolera española Repsol-YPF, que produce el 60% del total de crudo de Argentina, que en 2010 alcanzó los 35 millones de metros cúbicos.

En la sureña provincia de Santa Cruz, YPF dejó de producir unos 3,5 millones de barriles de petróleo desde el inicio de distintos bloqueos a los yacimientos, mientras que en Chubut se dejaron de producir 500.000 barriles, añadió la fuente.

"La producción de crudo en el primer trimestre (...) fue un 2,7% inferior a la producción registrada en el mismo trimestre de 2010, debido fundamentalmente al efecto residual de la huelga de trabajadores que afectó las operaciones", dijo YPF en su último reporte de resultados financieros.

Las medidas de fuerza no afectaron solamente la producción de las empresas, sino también las finanzas de provincias petroleras de Argentina y de empresas ligadas al sector.

"Las huelgas han pegado muy duro en el sector privado porque las empresas de servicios, sobre todo, han tenido serios problemas para pagar sueldos", dijo Eduardo Fernández, un consultor especialista en hidrocarburos.

Las "empresas que trabajan por avance de obra, si no producen, no cobran y eso les genera un déficit", agregó.

Santa Cruz y Chubut dejaron de percibir por parte de YPF unos US$25 millones y US$4 millones, respectivamente, en concepto de regalías como consecuencia de la caída en la producción, según una fuente del sector.

A diferencia de años anteriores, los conflictos podrían acrecentarse a medida que se aproximen las elecciones presidenciales de fines de octubre, en las que la presidenta Cristina Fernández podría buscar la reelección.

Sector petrolero, en la mira. Las huelgas no están relacionadas exclusivamente con el sector petrolero, pero han puesto a la industria en el blanco de los reclamos.

En Santa Cruz, por ejemplo, donde se produce el 20% del crudo del país, un grupo de maestros mantiene bloqueada desde hace unos 40 días por reclamos salariales un yacimiento de YPF.

"El sector petrolero es básico para el funcionamiento de la sociedad, entonces descubrieron que es un lugar donde haciendo piquetes generan un impacto que no generan en otro sector", explicó Víctor Bronstein, analista del mercado y director del Centro de Estudios de Energía Política y Sociedad.

Además de los conflictos gremiales en la convulsionada Santa Cruz, cuna política de Fernández, se han producido huelgas de trabajadores de refinerías y transportistas, que han llegado a bloquear las unidades de refinación en distintas provincias argentinas.

Para algunos analistas las protestas en general no afectan el flujo de inversiones hacia el país.

"No afectan porque en todos los países de la región hay conflictos con el tema petrolero. No creo que decidan una inversión o no, lo usan como presión en todo caso. Si hay petróleo, hay inversiones. Lo pondrán dentro del riesgo, pero lo importante es que haya petróleo", dijo Bronstein.