Santiago. Obtener una variedad mejorada de la orquídea chilena para satisfacer las actuales demandas del mercado de las flores, ha sido el principal objetivo del proyecto “Evaluación de características florales y selección de individuos mejorados en Chloraea crispa”.

La iniciativa -que tiene un costo total de más de US$400.000- es ejecutada por la Universidad de Talca de ese país, en conjunto con la Universidad Católica de Valparaíso como agente asociado.

La génesis del proyecto se inicia cuando un agricultor de la zona de Yumbel, en la Región del Biobío, informó que en las cercanías de su campo había una importante variedad de orquídeas que él veía desaparecer año a año.

La primera iniciativa, titulada “Evaluación y multiplicación de especies de orquídea nativa chilena para establecer las bases de un cultivo comercial en la VIII Región de Chile”, buscó la domesticación de la especie, sentando las bases de un programa de mejora genética. Se desarrollaron así protocolos de multiplicación clonal y siembras simbióticas y se recopilaron antecedentes acerca de nuevas variedades, profundizando en los aspectos que determinan la inducción y el desarrollo del proceso de floración.

En un segundo proyecto se crearon nuevos genotipos mediante el cruzamiento entre individuos e incluso entre plantas de diferentes especies. Paralelamente, “se indujeron individuos poliploides esperando producir plantas con un vigoroso crecimiento y flores más vistosas”, indica Vogel.

 La orquídea chilena en su medio natural se demora cinco años hasta producir su primera flor. Con las nuevas plantas creadas se espera que este largo periodo juvenil se acorte para obtener flores a partir del tercer año.

Paralelamente al proceso de mejoramiento genético, se están realizando ensayos para obtener información sobre el manejo agrícola de la especie sus ciclos, requerimientos hídricos y nutricionales, control de plagas y enfermedades, entre otras.

Un aspecto muy importante es la investigación de factores ambientales y fisiológicos inductores de la floración para producir flores en fechas significativas, como son el Día de los Enamorados, Día de la Madre o Todos los Santos, además de alargar el periodo de producción de flores y con ello el tiempo de oferta de Chloraea en el mercado. 

Al respecto, las investigadoras del proyecto Hermine Vogel de la Universidad de Talca y Gabriela Verdugo de la PUCV, señalaron que se ha trabajado en un programa de mejoramiento genético tradicional combinado con técnicas  biotecnológicas, buscando nuevos colores, flores más vistosas y de buen comportamiento después de cortadas. 

Los primeros híbridos producidos por cruzamientos dirigidos, entre los cuales destacan una Chloraea crispa (orquídea) de flores amarillas, algunas de color marrón claro y algunos ejemplares de cruzamientos intraespecíficos, han iniciado su floración ya hace dos temporadas. Para explorar el mercado internacional se realizó una producción de orquídeas nativas, las cuales se enviaron como prueba a Japón y la Unión Europea para evaluar in situ el comportamiento de la espiga floral y los potenciales precios.

Dicha experiencia comprobó que la calidad y una presentación novedosa del producto deben ser mejoradas y que la permanencia en el momento que lo exigen los productores debe ser garantizada. Por esta razón, se realizaron evaluaciones de estados de corte, estudios del metabolismo de una flor cortada, períodos de mantención en cámara y uso de soluciones preservantes que permiten llegar en mejores condiciones a destinos lejanos. 

Según Vogel, la orquídea tiene altas posibilidades de exportarse en países europeos como Holanda o Alemania, además de Japón, donde los consumidores están dispuestos a pagar un buen precio por las flores de corte de alta calidad. No obstante, este proyecto apunta a desarrollar no sólo el mercado de la orquídea como flor de corte, sino que paralelamente potenciar la comercialización o exportación del material genético mejorado. 

Para esto, las investigadoras están buscando registrar un clon seleccionado con destacadas características para lo cual esperan patentar las variedades que sean aptas para los mercados mundiales, obteniendo así orquídeas chilenas luciéndose en el mundo.