Ukha Kudhag. Una solitaria franja de cemento que divide cientos de kilómetros de matorrales sobre las llanuras del Desierto de Gobi en Mongolia podría ser un talismán, o una maldición, para los pastores nómadas del sector cuyo linaje data del imperio de Gengis Kan.

Trazada en el Desierto de Gobi por la Corporación Minera de Mongolia (MMC), la carretera de 245 kilómetros debería ser inaugurada este mes, permitiéndole a la compañía acelerar el transporte de cargamento de carbón hacia China desde su extensa mina Ukhaa Khudag.

Ukhaa Khudag no es muy conocida pero está ubicada en el extremo noroccidental de Erdenes-Tavan Tolgoi en Mongolia y es la mayor mina de carbón no explotada del mundo, con reservas que ascienden a 7.500 millones de toneladas.

Algunos banqueros dicen que los planes para una oferta pública de acciones (OPI) en 2012 destinada a desarrollar la exploración podría alcanzar los US$15.000 millones.

La autopista recientemente pavimentada es uno de los primeros atisbos de un auge minero que podría transformar la fortuna de Mongolia.

Pero a muchos, incluyendo al presidente Tsakhia Elbegdorj, les preocupa que la minería sobrexija a la frágil economía pastoral del país y deje atrás a un millón de mongoles nómadas.

"Cientos de ríos, arroyos y lagos han desaparecido por la deforestación, el cambio climático, y además en parte debido a la minería irresponsable", dijo a Reuters Puntsag Tsagaan, un alto asesor del presidente.

"Nuestro desafío es encontrar el modo de diversificar nuestra economía. No quiero que mis hijos y nietos vivan en un país distinto llamado Minagolia, debe ser Mongolia. Por lo tanto debemos administrar mejor la riqueza mineral", añadió.

Impacto ambiental. La vía borrará un importante obstáculo logístico para MMC.

"Tendrá una capacidad de rendimiento total de unos 18 millones de toneladas por año, este año nuestra producción total será de 7 millones de toneladas, de modo que no tendremos más problemas de logística y transporte", dijo Adilbish Gankhuyag, director financiero de MMC.

También existe un compromiso de la compañía por proteger el ecosistema de la región, que ha sido dañada por cientos de camiones sobrecargados de carbón que remueven tierras de pastoreo, dijo Shurka Baigalmaa, gerente de proyectos de MMC en Ukhaa Khudag.

MMC también está comprometido a usar las reservas de agua de la región de forma eficiente y Baigalmaa dice que el 95% del agua utilizada en la planta de lavado de la mina sería reciclada.

La mina a cielo abierto ya tiene 70 metros de profundidad, y con el tiempo llegará a una profundidad de 300 metros, pero la funcionaria sostiene que la compañía limitaría el impacto rellenando las vetas agotadas usando turba excavada de nuevas zonas mineras más al oeste.

Pero la minería nunca puede ser completamente ecológica. Nubes de polvo sulfúrico flotan por todo el lugar y Baigalmaa afirma que todavía no han construido pantallas para ayudar a contener el problema.

Además de los cuervos que vuelan en círculo sobre la reserva de la mina, hay pocos indicios de vida en el sur del Gobi, donde unos 50.000 pastores mongoles recorren una zona del tamaño de Inglaterra y Gales.

MMC dijo que estaba obligada a reubicar a las personas afectadas por la construcción de la mina, pero muchos ya han abandonado la región, frustrados por tener que mover sus tiendas 20 veces al año sólo para mantener a sus rebaños nutridos.

Más al norte, en el Parque Nacional Hustai, unos 150 kilómetros al oeste de Ulan Bator, la gente también está pagando el precio de la minería, dijo Khagvadorj, un pastor con una enorme familia y decenas de caballos.

Mientras bebía leche de yegua en una yurta repleta - una tienda de fieltro que muchos nómadas mongoles llaman su casa -, Khagvadorj dijo que los pastizales cada vez más pequeños estaban teniendo que mantener a rebaños más y más grandes a medida que se entregaban concesiones a empresas mineras.

"Somos nómadas y nos movemos de un lugar a otro. La minería nos impide trasladarnos. La minería no es algo bueno para nosotros porque está destruyendo nuestra tierra de pastoreo", añadió.

¿La Suiza del siglo XXI? Tsagaan ha afirmado que la minería, si es controlada adecuadamente, podría reportar suficiente recaudación impositiva para brindar la educación, la infraestructura y la prosperidad capaces de convertir a Mongolia en "la Suiza del siglo XXI".

Pero convertir una economía de recursos básicos en un centro de altas finanzas y manufacturas es un gran salto para un país de 2,8 millones de habitantes y un ingreso per capita de US$3.600 en el 2010, y los analistas dicen que su futuro está más estrechamente ligado a China.

Mongolia, encerrada entre Rusia y China, exporta todo su carbón a su vecino del sur, China, y hace mucho que se resiste a convertirse en un satélite valorado sólo por sus recursos.

Chuluuntseren Otgochuluu, director del Centro de Investigaciones en Política Económica y Competitividad de Mongolia, un grupo independiente, dijo que la minería había hecho poco por Mongolia y estaba "mucho más integrada a la economía china que a la local".

Los líderes políticos son sensibles al tema y hablan de "añadir valor" al procesamiento de materias primas y de desarrollar otras exportaciones como la carne y productos tradicionales de industrias rurales.

"La gente habla sobre la maldición del recurso, y debemos aprender de los otros, de los éxitos y de aquellos que cometieron errores", dijo a Reuters el primer ministro Sukhbaatar Batbold.

A medida que más pastores dejan las zonas rurales en dirección a la ciudad, Mongolia se apresura a concebir la mezcla correcta de políticas para preservar sus antiguos modos de vida, dijo Clyde Goulden, un experto mongol en ecología que trabaja en la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

"Los pastores nos dicen que las minas están causando realmente un problema y que el agua escaseará. No hay duda que hay pastores que están abandonando su medio de vida, y la pregunta es ¿qué es lo que van a hacer?", cuestionó.