Lima. Para este martes está programada la subasta del proyecto cuprífero Michiquillay, ubicado en Cajamarca, el cual contempla una inversión de US$2.000 millones y un aporte de 0,5 puntos porcentuales al crecimiento anual del PBI peruano en los próximos años.

El proyecto comprende un yacimiento del tipo pórfido de cobre, con contenido de minerales de cobre (Cu), oro (Au), plata (Ag) y molibdeno (Mo).

Existen 10 postores interesados según refirió hace unas semanas el director ejecutivo (e) de la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión), Alberto Ñecco, quien manifestó su optimismo por la adjudicación del proyecto minero. 

Ñecco indicó que las expectativas se basan en un mejor precio del cobre y el respaldo social de las comunidades en el área de influencia directa.

Impacto en mano de obra. El ex viceministro de Minas, Rómulo Mucho, expresó su optimismo porque el proyecto se adjudique este martes, lo cual significaría una potente señal a los mercados internacionales para la inversión minera en el Perú.

“Nosotros esperamos que de una vez por todas el martes se adjudique Michiquillay. Estamos seguros del trabajo de ProInversión en el aspecto social, el cual estuvo de alguna manera limitando la expectativa de adquisición de los posibles postores. No obstante, sé que ProInversión ha trabajado con un equipo de relaciones comunitarias”, declaró a la Agencia Andina.

“Para construir el proyecto se necesitarán no menos de 10.000 trabajadoresy demandará unos US$2.000 millones, lo que originará un movimiento dinámico alrededor del proyecto minero”, subrayó Rómulo Mucho.

Asimismo, precisó que una vez que se adjudique el proyecto, el impacto laboral y económico se sentirá en tres años como mínimo, cuando empiece la construcción de la mina, luego que se culminen los estudios de factibilidad y de impacto ambiental.

“Para construir el proyecto se necesitarán no menos de 10.000 trabajadoresy demandará unos US$2.000 millones, lo que originará un movimiento dinámico alrededor del proyecto minero”, subrayó.

En ese sentido, consideró que el proyecto tendrá un impacto positivo para la región de Cajamarca y el país en su conjunto, porque contribuirá a impulsar el PBI y la recaudación tributaria.

En noviembre del año pasado, Rómulo Mucho previó que el proyecto cuprífero Michiquillay aportará 0,5 puntos porcentuales al crecimiento anual del PBI peruano por la inversión que demandará su construcción e implementación.

Mayor producción de cobre. Por su parte, el directivo de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), Carlos Gálvez, destacó la importancia del proyecto Michiquillay para el país y la producción de cobre.

“Es un proyecto que pudiera estar aportando en principio alrededor de unas 100.000 toneladas de cobre por año y es una contribución importante, sin embargo, más relevante es la contribución al país porque significará que en adelante empezarán a moverse los proyectos mineros”, indicó.

Refirió que Michiquillay está rodeado por otros proyectos y minas como Galeno, Conga, Yanacocha y la Granja, y de adjudicarse se empezaría a dinamizar la región Cajamarca en cuanto a proyectos mineros.

“Se tendría un golpe de timón positivo si se logra subastar mañana el proyecto”, puntualizó.