Colombia. Un auto eléctrico, con la particularidad de utilizar el viento como fuente de energía, se perfila como la principal propuesta de movilidad sustentable en Colombia.

De allí su nombre, Eolo, nombre que hace referencia al Señor de los Vientos en la mitología griega, personaje que ofreció ayuda a Ulises en su retorno a Itaca con vientos favorables, aunque al mismo tiempo le proporcionó un odre o bolsa de cuero con todos los vientos que al abrirse causaba tempestades.

Y es que para los colombianos, en especial para Javier Roldán, que ideó la forma de introducir hélices horizontales dentro de un auto eléctrico, la gestación de este proyecto también ha sido una "odisea".

Roldán, director del Proyecto Eolo, explica la génesis de esta idea que logró la patente en 2012 sobre el sistema eólico dentro del auto eléctrico y que abrió las puertas para la construcción del primer prototipo: "definitivamente la parte del emprendimiento en las energías alternativas y los deportes a motor siempre me llamaron la atención y llegó una idea loca a la cabeza de que ¿qué tal si introducíamos un sistema eólico en un auto eléctrico?", explicó el ingeniero mecánico.

"Al principio podía parecer un poco descabellada la idea y tenía mis dudas, entonces decidí hacer experimentos a escala con prototipos completamente funcionales (...) me di cuenta que en algunas configuraciones el sistema sí podía funcionar", agregó.

Desde 2009, en su época de estudiante de la Universidad Distrital de Bogotá, Roldán le apostó a aportar desde su profesión al desarrollo de una propuesta innovadora que además de proveer una movilidad sustentable también desarrollara la industria automotriz en Colombia.

Hasta ahora este sector en el país se dedica sólo a la producción de autopartes de marcas muy reconocidas.

En la labor de Roldán ha sido determinante el aporte de la Corporación Minuto de Dios, entidad de carácter universitario que apoya iniciativas que redunden en el bienestar de la sociedad.

Roldán asegura que en su proyecto la confianza en el conocimiento producido en Colombia ha sido clave para llegar a un buen puerto.

Desde países como Perú, Ecuador y México han llegado algunas ofertas para aportar al desarrollo de este particular vehículo que supera en diseño, confort y autonomía a las iniciativas de su tipo producidas en otras partes del mundo.

"Esto que está acá es el resultado de la alianza con esta corporación y nosotros, nosotros somos un grupo de emprendedores compuesto por cinco personas y el resultado es lo que ven acá, es un auto completamente eléctrico", destacó el inventor.

"La velocidad que alcanza este auto es de 130 kilómetros por hora, la autonomía es de 110 kilómetros con 15 kilovatios de batería, es un buen número para autos eléctricos y el sistema eólico que desarrollamos está aportando un 8 por ciento a la autonomía del auto", precisó.

En la actualidad, estos emprendedores colombianos trabajan en el desarrollo de un segundo prototipo, el cual esperan sea el definitivo para empezar a comercializar un auto 100 por ciento colombiano que compita con los estándares de precio y calidad de los mejores autos eléctricos del planeta.

Con el apoyo de la empresa privada en Colombia y el aporte científico de algunas empresas en el exterior, los emprendedores confían que el financiamiento para el segundo prototipo será sólo cuestión de tiempo y el Eolo, a más tardar en 2019, estará recorriendo las calles colombianas.

"En este momento se está desarrollando el diseño del siguiente prototipo, este diseño tomará seis meses aproximadamente, es decir que a finales de diciembre de este año esperamos tener los diseños ya finalizados para a comienzos de 2019 hasta mediados llevar a cabo la construcción del segundo prototipo", comentó Roldán.

"Ya tenemos unas empresas en España que nos van ayudar con laboratorios, por ejemplo túneles de viento para realizar las respectivas homologaciones del sistema. Conjuntamente y desde ahora se está trabajando en la creación de la ensambladora y esperamos en el 2019 poder vender algunas unidades de nuestra propuesta", añadió.

Mientras este equipo continua su labor de investigación y desarrollo, dejan también el mensaje de que es el momento de que las entidades estatales se decidan a invertir en proyectos que aporten al desarrollo de las comunidades desde los enfoques de la ciencia.

Aseguraron que en la juventud colombiana se gestan muchos sueños, como el suyo, de transformar la energía del viento en energía cinética, sin embargo lamentaron que éstos se diluyen en la nada por el desinterés de las políticas educativas.