Lima. Los vuelos del aeropuerto peruano de Cusco, paralizados por una protesta en la ciudad que alberga la famosa ciudadela inca de Machu Picchu, se reanudaron el sábado luego de que los pobladores que rechazan un plan de irrigación dieron una tregua de dos días para dialogar.

La paralización de vuelos en Cusco dejó varados en la víspera a más de 400 turistas luego de que un grupo de estudiantes derribara una parte del cerco perimétrico colindante a la pista de aterrizaje del aeropuerto.

Los estudiantes apoyaban las protestas de pobladores contra el proyecto Majes-Siguas II que irrigará 38.500 hectáreas de tierras agrícolas, ante temores de que afecte las reservas de agua de esa zona del país.

Un funcionario de la comisaría del aeropuerto dijo que las protestas se habían detenido en el aeropuerto y el ambiente era calmo.

En tanto, un representante del aeropuerto cusqueño, que tiene el de mayor flujo aéreo del sur de Perú, afirmó que "los vuelos estaban operando con normalidad".

Asimismo, un portavoz en Perú de la aerolínea chilena LAN, que es la empresa que más vuelos comerciales realiza a Cusco, afirmó que sus vuelos se habían reanudado.

"Las operaciones están normales en el Cusco, operando con tranquilidad. Además de los vuelos normales de LAN han salido tres vuelos especiales de Cusco a Lima para transportar a los pasajeros que no pudieron volar ayer (viernes)", explicó el portavoz de la firma.

De otro lado, los pobladores de la localidad cusqueña de Espinar, a unos 650 kilómetros de Lima, que lanzaron la protesta la semana pasada afirmaron que darían una tregua de dos días al Gobierno para instalar una mesa de diálogo.

"Se ha dado una tregua entre el sábado y el domingo para la instalación de la mesa de diálogo con la comisión de alto nivel (…) esa ha sido la decisión abierta de toda la población", dijo el presidente del frente de Defensa de Espinar, Nestor Cuti, a la estación de televisión por cable Canal N.

La protesta ya dejó una persona muerta la semana pasada tras un enfrentamiento entre los pobladores y la policía.

Con la concreción del proyecto Majes-Siguas II -en manos de un consorcio conformado por una firma española y otra peruana- el Gobierno busca beneficiar la producción agrícola de provincias del sur del país.

En un esfuerzo por aplacar los temores de los pobladores de Espinar, el Gobierno del presidente Alan García emitió semanas atrás un decreto supremo para asegurar que los residentes de esa región cuenten con el abastecimiento de agua.