Río de Janeiro. La construcción de una gran represa hidroeléctrica de Brasil en la región del Amazonas se reanudaría el lunes, después de una detención debido a disturbios en el lugar, dijo el viernes el consorcio a cargo del proyecto.

La paralización de los trabajos fue provocada por una ola de violencia que comenzó el miércoles en la noche y que llevó también a detener la construcción en la cercana represa de Santo Antonio, alimentando temores de retrasos en los proyectos clave para el ambicioso plan de infraestructura de la presidenta Dilma Rousseff.

"Con la presencia de las fuerzas nacionales, la policía federal y la policía militar estatal, que ya está en el lugar de la construcción para garantizar el orden y la seguridad de los empleados, la compañía reanudará sus actividades normales el lunes", dijo el consorcio Energía Sustentavel en un comunicado en la noche del viernes.

El consorcio, liderado por GDF Suez -la mayor empresa de energía del mundo-, había dicho el jueves que la detención de las obras podría impedir que la construcción de Jirau estuviese completa en su fecha prevista del 2012.

No hay una previsión sobre cuándo podrían retormarse las obras en la represa de Santo Antonio, también en el Río Madeira. La construcción fue detenida para evitar que la violencia en Jirau se extendiese, dijo el consorcio Santo Antonio Energia que opera dicho proyecto.

Ambas represas, que tendrán una capacidad instalada combinada de 6.450 megavatios, son parte del programa de inversión en infraestructura PAC de Rousseff, que incluye casi US$1 billón en desembolsos.

Esos son dos de los pocos grandes proyectos hidroeléctricos que el gobierno ha logrado avanzar hasta su fase de construcción en años recientes y es visto como fundamental para satisfacer la creciente demanda de energía en la mayor economía de Latinoamérica.

Alrededor de 20.000 personas trabajan en la construcción de la represa, donde agitadores, incluyendo a enmascarados que no trabajan en las instalaciones, prendieron fuego a autobuses y a un complejo de viviendas al parecer por una disputa entre dos empleados, sostuvo el consorcio que construye y operará la planta.

Aunque el incidente en Jirau parecía aislado, podría aumentar las preocupaciones sobre retrasos en otros grandes proyectos de infraestructura en Brasil, que buscan resolver cuellos de botella con inversiones en generación de energía eléctrica, capacidad portuaria y líneas de ferrocarril.

Los disturbios civiles en Brasil son relativamente inusuales.

El consocio Energia Sustentavel, liderado por GDF Suez, también incluye a las firmas brasileñas de energía Eletrosul y Chesf, además de la constructora local Camargo Correa.