Río de Janeiro. El sector automovilístico brasileño no cree que el escándalo que afecta a la multinacional Volkswagen tenga consecuencias en el mercado local, que pasa por un mal momento debido a la desaceleración económica del país y cuyas ventas han caído en picada este año.

"El mercado brasileño tiene estructura suficiente para atender a los consumidores", dijo el presidente de la Asociación Nacional de los Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea), Luiz Moan, en una rueda de prensa en la que afirmó que el escándalo de Volkswagen "no tiene influencia directa con el mercado brasileño".

La marca alemana sufre problemas en todo el planeta tras haber admitido que usó un software para manipular las pruebas ambientales de los motores a diésel de varios modelos de sus vehículos, entre ellos el Amarok, que fabrica en Argentina y que vende en Brasil.

Moan no quiso entrar a valorar el escándalo de Volkswagen, y dijo que se trata de una cuestión de "intimidad de la empresa".

Los motores manipulados corresponden a los modelos fabricados en 2011 y parte de 2012, aunque la compañía precisó en un comunicado que la aplicación del software no afecta la seguridad de los vehículos.

La montadora se comprometió a llamar a revisión a partir de 2016 a los propietarios de 17.057 afectados por esta acción con el fin de llevar a cabo una actualización del programa.

La Anfavea divulgó hoy que en octubre fueron matriculados en Brasil unos 21.000 automóviles de Volkswagen y 4.650 comerciales leves (furgonetas) de la misma firma.