Tegucigalpa. Los avances en Puerto Cortés se congelaron en el tiempo. Durante los últimos 40 años se postergó invertir en la modernización del muelle de graneles sólidos y continuar con el desarrollo de la que fue la principal terminal naviera de Centroamérica.

El costo económico de ese desfase logístico es cargado, sin saberlo, a los más de 8,2 millones de consumidores hondureños cada vez que compran una bolsa de pan, una libra de carne de pollo o un quintal de frijoles.

Esto porque por el muelle de graneles transita el 67,4% de la producción de alimentos directos como cereales y granos, así como aquellos que indirectamente inciden en su producción, como los fertilizantes, que se ven afectados por sobrecostos y métodos obsoletos utilizados para carga y descarga.

Con este proceso se facilita, además, la contaminación y emisiones asociadas, también se promueve el desperdicio.

Bolsillo impactado. Un estudio técnico consta que desde hace varias décadas las autoridades hondureñas se enteraron que el denominado muelle tres o de graneles sólidos alcanzó la tasa de ocupación permisible del 65% y que en la actualidad está colapsado.

Los tiempos de espera de los barcos que traen al país trigo, granos básicos y fertilizantes pasaron de efectuar sus descargas en un plazo promedio de tres días hasta llegar en algunos casos a 14 días.

En el mundo del comercio internacional las demoras como estas le cuestan al importador entre US$20.000 a US$30.000 diarios por concepto de penalizaciones.

El dueño de la carga transfiere este sobrecosto al consumidor final vía incremento a los precios. En la actualidad el rendimiento o el tiempo de descarga en Puerto Cortés se estima entre las 100 y 130 toneladas por hora, mientras los puertos vecinos tienen rendimientos entre 500 y 700 toneladas por hora.

Este es un importante factor de competitividad. El costo portuario, según el referido documento técnico, es tres y cuatro veces superior a los costos de los puertos de la región y de agregarse los factores operacionales que inciden en el flete marítimo, son aún más altos y fuera de toda competencia.

La falta de infraestructura y la baja productividad hacen que Puerto Cortés supere en cinco veces los tiempos de espera de un puerto eficiente.

Las oportunidades tampoco fueron aprovechadas por la Empresa Nacional Portuaria (ENP).

Con los tratados comerciales y el incremento poblacional del país la oferta y demanda de atracaderos pasó en los últimos años de 12.000 horas al año a 16.000 horas y el volumen de tráfico de graneles de 0,6 toneladas hace 15 años a 1,8 millones de toneladas en el 2010.

Con estos indicadores de ineficiencia, la calificación de Puerto Cortés bajó y la de los puertos vecinos de Guatemala, El Salvador y Costa Rica se mantiene creciente, debido a un proceso de modernización.

De manera lamentable evidencia el documento que un 70% del equipo operado por la ENP está fuera de servicio. Y más del 50% de los equipos que están en operación son obsoletos.

Tiempos de cambio. Se informó que mediante una millonaria inversión bajo el esquema público-privado se reformará el actual diseño de los muelles de Puerto Cortés, se dotará de más equipo y se construirán silos para almacenar el grano, entre otras obras de infraestructura.

En diciembre del 2011 el gobierno, en Consejo de Ministros, autorizó la contratación de un fideicomiso especial con una duración de 30 años para la construcción del muelle de graneles en Puerto Cortés como parte del plan de expansión y modernización de esta terminal naviera.

Este fideicomiso es manejado por la Comisión para la Promoción de la Alianza Público-Privada (Coalianza) y la autoridad portuaria a través del Banco Atlántida, que actúa como fiduciario respondiendo "con la totalidad de sus activos".

Con el fideicomiso y ante la limitación de recursos financieros del gobierno, se pretende dotar al país de obras portuarias modernas y competitivas para el manejo de graneles orgánicos e inorgánicos, se eliminarán las ineficiencias y sobrecostos, y se favorecerá al consumidor final y al exportador.

De manera extraoficial ha trascendido que el monto de la inversión sería de ocho cifras en dólares. Sin embargo, los desarrolladores del proyecto han preferido confirmar el monto oficial de esta iniciativa en una fecha posterior.

Operador. En los últimos días trascendió que se constituyó en el país la Sociedad Puertos Marítimos de Honduras con un capital mínimo de 24.020.000 de lempiras (US$1.230.280) y un máximo de 100.000.000 (US$5.121.900).

Esta entidad está integrada por la firma Inversiones Marítimas, que tiene una participación accionaria del 40%; el grupo de usuarios, 40%; y tanto la Empresa Nacional Portuaria y el operador tienen una participación del 10%.

Banco Atlántida, que es el fiduciario del proyecto, efectuó un proceso de selección internacional de la compañía que diseñará y construirá la obra. Se le adjudicó estas asignaciones a la firma española AIC.

La información referida fue brindada en Consejo de Ministros efectuado el pasado 20 de diciembre. El desarrollo podría comenzar este año.