México. La reglamentación de la reforma energética avanza sin problemas en el Parlamento mexicano, a pesar del rechazo contundente de una izquierda dividida que centra sus esperanzas en la convocatoria de un referendo para evitar el fin del monopolio estatal del petróleo y el gas.

El gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su aliado, el Verde Ecologista de México (PVEM), han tenido el respaldo del conservador Acción Nacional (PAN), que lleva años tratando de abrir el sector energético al capital privado.

El pleno del Senado aprobó este lunes a última hora el cuarto y último paquete de las leyes secundarias enviadas el 30 de abril pasado al Congreso por el presidente Enrique Peña Nieto, el paso final para que se complete el proceso de reforma energética iniciado en la primera gestión presidencial del PRI después de su regreso al poder.

En esos últimos tres meses las iniciativas de ley que permitirán poner en marcha la reforma energética han sufrido "más de 560 cambios", afirmó el senador del PAN Jorge Luis Preciado, quien destacó que llevan 15 meses debatiendo los cambios al sector.

Dichas modificaciones fueron pactadas y aprobadas en la Cámara alta por el PRI y el PAN, que juntos superan por mucho la mayoría simple necesaria para aprobar la legislación secundaria sin el respaldo de la izquierda.

En esos últimos tres meses las iniciativas de ley que permitirán poner en marcha la reforma energética han sufrido "más de 560 cambios", afirmó el senador del PAN Jorge Luis Preciado, quien destacó que llevan 15 meses debatiendo los cambios al sector.

La izquierda se quejó de la ausencia de un debate serio y profundo sobre un cambio tan importante para el país, dado que las modificaciones habían sido acordadas previamente.

Preciado argumentó este martes a una emisora local que no puede haber debate suficiente cuando no hay argumentos de parte de una izquierda cuya posición es no aprobar nada -en su opinión- y describió la reforma como la de mayor "trascendencia en los últimos 80 años".

Entre los beneficios, mencionó el flujo mayor de inversiones, que estimó en "alrededor de US$100.000 millones", generación de empleos, reducción del costo de la electricidad y el gas, así como estabilización del precio de la gasolina.

Por su parte, el presidente de la Comisión de Energía del Senado, David Penchyna, dijo estar "satisfecho" con la legislación, ya que fija un nuevo modelo que apuesta por la competencia, la productividad y la seguridad energética, que se ha venido perdiendo.

La reforma permitirá aumentar la renta petrolera y convertir al sector en un motor del desarrollo del país, aseguró el senador del PRI, que espera para "principios de agosto" el final del proceso legislativo.

Los cuatro dictámenes de las leyes secundarias serán discutidos esta semana en comisiones de la Cámara baja y después pasarán al pleno para su debate y aprobación en un periodo extraordinario de sesiones.

Además, los diputados deben procesar otros dos dictámenes sobre cuestiones tributarias en materia energética y enviarlos al Senado para que también les dé luz verde.

Si los proyectos sufren cambios en alguna de las cámaras -algo que por el momento parece poco probable- deberán regresar a la de origen antes de enviar la ley al Ejecutivo para su promulgación.

El coordinador de los diputados del izquierdista PRD, Silvano Aureoles, confió este martes en que en el pleno de la Cámara baja haya "discusión" y no un "monólogo" como en el Senado.

Insistió en que entregar los recursos energéticos a los particulares "no ha sido un buen negocio para el país", pero descartó "por ahora" que la izquierda vaya a recurrir a la ocupación por la fuerza de la tribuna.

Sobre la ausencia de protestas callejeras como las registradas durante el debate de la reforma constitucional para el sector a finales de 2013, se mostró sorprendido toda vez que el rechazo de la opinión pública supera "el 70%".

Auroles destacó que van a seguir "dando la batalla" en el Congreso y trabajando en la convocatoria de una consulta popular a mediados de 2015 para revocar la reforma. "Ahí viene el momento más importante para nosotros", aseguró.

Tanto el PRD como el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), encabezado por el dos veces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, han llamado a sus simpatizantes a firmar la petición de un referendo vinculante para revertir la reforma.

El PRI sostiene que la reforma energética no es un tema sujeto a consulta popular, dado que incluye medidas relativas a ingresos y gastos del Estado, pero la izquierda sostiene que sí porque se trata de un tema de trascendencia nacional.

Una vez presentada la petición al Congreso, éste debe pedir al órgano electoral la validación de las firmas y corroborar que representan, cuando menos, el 2% de la lista nominal de electores (1,6 millones).

Después, la Corte Suprema debe resolver sobre la constitucionalidad del tema a consulta para finalmente publicar la convocatoria respectiva.