El segundo mandato del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, traería regulaciones más severas para el sector de energía, que incluirán un menor acceso a tierras y aguas federales como parte de la propuesta del gobierno de independizar al país en ese campo.

Con una promesa de recortar las importaciones de petróleo a la mitad para el 2020, Obama propugnó lo que llamó un abordaje de "todo lo antedicho" para desarrollar fuentes de energía doméstica.

El mandatario reelecto este miércoles dijo, sin embargo, que reduciría los subsidios a las compañías petroleras junto con la dependencia del país del petróleo y buscaría producir más vehículos de bajo consumo de combustible.

"Habrá menos acceso a tierras del Estado federal y las agencias gubernamentales serán más severas", dijo Dan Pickering, jefe de inversión de TPH Asset Management en Houston.

La estrategia energética de Obama se alejó de su enfoque en el cambio climático luego de que una propuesta legislativa que establecía un sistema de cupos e intercambios para frenar las emisiones de carbono fuera frenada en el senado en el 2010 tras un duro debate partidario.

Las políticas verdes del presidente estadounidense también sufrieron un fuerte revés cuando colapsó el año pasado la compañía de energía solar Solyndra tras haber recibido en garantía un préstamo de US$535 millones, lo que desencadenó fuertes críticas.

El equipo de asesores de Obama incluye al secretario de energía Steven Chu, un científico que ganó el premio Nobel especializado en tecnologías de energía alternativa y renovable pero que suele defender el rol del gobierno en el desarrollo de tecnología de fracturación hidráulica.

Su principal asesor de energía en la Casa Blanca es Heather Zichal, que ha sido partidaria de crear trabajos en energía verde y abordar el cambio climático reduciendo la dependencia en el petróleo.

El presidente prometió más apoyo para energías renovables como la solar y la eólica, pero requerirá el apoyo del Congreso para extender o renovar exenciones impositivas que apuntalaron el crecimiento de esas industrias.

"Obama puede amar la energía solar todo lo que quiera, pero yo no veo que pueda pasar demasiado en términos de políticas nuevas y constructivas", dijo Stephen Simko, analista de energía de Morningstar.

Tal vez lo más importante, sin embargo, sea que la energía renovable enfrenta obstáculos importantes que no están relacionados a políticas, como la fuerte competencia del gas natural, que es más barato, la falta de infraestructura para conectar proyectos grandes a la red y un excedente global de paneles solares que está golpeando al negocio.