Sao Paulo. El consejo antimonopolios de Brasil decidió aplazar su decisión sobre si aprueba o no la fusión que creó al gigante alimenticio local Brasil Foods, con lo que abrió el camino para negociaciones sobre un acuerdo que permitiría a la compañía seguir operando.

El Consejo Administrativo de Defensa Económica (CADE), que tiene su sede en Brasilia, acordó aplazar la decisión por segunda vez en una semana, después de que un miembro del directorio recomendó rechazar la unión del 2009 de Perdigao y Sadia que creó Brasil Foods, con el argumento de que daña a la competencia en el mercado de alimentos procesados de Brasil.

El regulador reanudará la votación sobre el negocio el 29 de junio, lo que dará a Brasil Foods más tiempo para buscar alternativas que aseguren la aprobación de la fusión.

La semana pasada, el presidente ejecutivo de Brasil Foods, José Antonio Fay, dijo que la compañía estaría dispuesta a vender algunas fábricas y marcas para cumplir con la legislación antimonopolios.

Brasil Foods es una de las mayores fusiones de Brasil diseñada por el gobierno y parte de los esfuerzos del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva para crear conglomerados locales en sectores que consideraba estratégicos, como materias primas, procesamiento de alimentos.

Las acciones de Brasil Foods subieron después de que el CADE pospuso la decisión, impulsadas por las expectativas de que el retraso aumente las posibilidades de una solución negociada.

Los títulos ordinarios de Brasil Foods ganaron hasta un 4,7% a 25,64 reales (US$16,17) en la Bolsa de Valores de Sao Paulo, su mayor nivel intradiario desde el 8 de junio.

Las acciones de la compañía transadas en Estados Unidos, en tanto, subían un 2,2% a US$16,15.

Los cuestionamientos respecto a si el CADE aprobará o no el negocio han hecho que las acciones de Brasil Foods caigan un 22% desde comienzos de mayo.

Rol del gobierno. Wilson Mello, vicepresidente de asuntos institucionales de Brasil Foods, dijo a la prensa tras el anuncio que es "prematuro" considerar soluciones a la disputa con el CADE.

El ejecutivo no quiso decir si espera que los reguladores impongan restricciones a la fusión después de que las negociaciones hayan concluido.

"Necesitamos sentarnos y analizar las cosas cuidadosamente", sostuvo Mello.

Un rechazo a la fusión también podría echar por tierra los esfuerzos del gobierno para crear un gigante global de procesamiento de alimentos que sea capaz de competir con rivales en otros lugares y con productos donde Brasil es una potencia, como carne de vaca, aves y cerdo.

Brasil Foods es una de las mayores fusiones de Brasil diseñada por el gobierno y parte de los esfuerzos del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva para crear conglomerados locales en sectores que consideraba estratégicos, como materias primas, procesamiento de alimentos y telecomunicaciones.

La compañía fue creada después de que la procesadora de alimentos Perdigao aceptó comprar a su rival mayor Sadia, que estaba al borde de la bancarrota luego de informar de miles de millones de dólares en pérdidas relacionadas con derivados durante la crisis financiera mundial.

El gobierno facilitó la transacción al desplegar grandes líneas de crédito a través del estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes).