Los hermanos Andrés y Daniel Saldías están convencidos de que los lingotes de chatarra pueden valer tanto como los de oro. Por eso, en 2008 comenzaron a recuperar los desechos de las fundiciones de empresas metalúrgicas y mineras para crear bloques de cobre, latón (aluminio) y acero, para luego revenderlos a las propias empresas. Y en honor al mítico rey que convertía todo lo que tocaba en oro, bautizaron a la empresa con el nombre de Midas.

La crisis de 2009 bajó la actividad de la industria de sus clientes. Pero eso mismo los llevó a ampliar su negocio al reciclaje de los desechos de las empresas de tecnología y telecomunicaciones, entre las que están VTR, Movistar, Nokia y Ericsson.

Este rubro promete. Según un estudio de Corfo, genera desechos por más de 18.000 toneladas anuales. Hoy son la empresa líder en este nicho, con nada menos que el 98% del mercado. Y gracias a esto, Midas espera que su facturación total, que llegó a los US$3 millones el año pasado, aumente a los US$5 millones en 2010.

Entre sus ventajas también está tener a una gran empresa como socio estratégico: todo el acero que reciclan, se vende a Gerdau Aza. “Nuestra idea es que la materia reciclada se transforme en materia prima, para que reingrese al circuito industrial”, dice Daniel Saldías, gerente comercial de Midas. Además, la mayoría de las ventas se reinvierten en capital de trabajo. También ofrecen servicios a grandes industrias de otros rubros y a empresas ligadas con el plástico.

La gracia de Midas es que la mayoría de las empresas de reciclaje se dedican sólo a un residuo en particular. “No existen empresas que generen un manejo integral de los residuos”, dice Andrés, gerente general de Midas. Para acoger la demanda, la firma ha invertido más de US$5 millones en instalaciones, las que superan los 14.000 m2, además de contar con 50 empleados y 150 de manera indirecta a través de la fundación Tocal.

El core business de la compañía es el proceso de fundición, chipeado, desarme de piezas, compactación y clasificación de residuos. “Reciclamos el 95% de todos los desechos que llegan a nuestras plantas”, dice Andrés. Residuos que hasta septiem-bre llegan a las 4.500 toneladas y que para fines de año deberían bordear las 5.500 toneladas. O sea, cerca de 5% de lo que se desecha mensualmente en la Región Metropolitana, según datos de la Seremi de Salud Metropolitana.

Ahora, el sueño de los hermanos Saldías es ser los Nº 1 en América Latina en su nicho. Hoy tienen operaciones en Santiago, Concepción y Copiapó, y antes de fin de año quieren tener una oficina en Perú.

“Éste sería el primer paso  de nuestra internacionalización”, dice Daniel. El siguiente lo están preparando: tienen un acuerdo prácticamente cerrado con un proveedor de teléfonos celulares, para reciclar sus residuos dentro de toda Latinoamérica. Y tienen el anhelo de aterrizar pronto en países como Colombia, Ecuador y Brasil.

Y tienen otro proyecto bajo la manga: la lixiviación de e-materials, es decir, recuperar todos los metales de las tarjetas electrónicas. “A más tardar en un año comenzaríamos a ofrecer este servicio”, dice Daniel.