Santiago. La minorista chilena La Polar logró que sus accionistas aprueben un aumento de capital que ayudaría a la firma a salir del peor escándalo financiero del país en años y evitar la quiebra, aunque aún restan negociaciones con los acreedores de la firma.

El incremento de capital aprobado fue por 100.000 millones de pesos (US$220 millones), la mitad de lo previsto inicialmente, debido a que los accionistas -principalmente las administradoras de fondos de pensiones- rechazaron aprobar un monto mayor.

La Polar admitió dos semanas atrás que refinanció en los últimos años créditos de cientos de miles de clientes sin consultarles y aplicándoles altos intereses, lo que derivó en millonarias provisiones, un desplome de sus acciones e investigaciones a sus directivos.

El nuevo presidente de la compañía, César Barros, aseguró que con el capital captado es posible enfrentar la compleja situación financiera, aunque esto implicará sacrificios, como congelar un anunciado plan de expansión en Colombia.

"Con unos 200 millones (de dólares) que se acaban de aprobar y sujeto a una buena negociación con los tenedores de bonos, como con la banca, en los cálculos preliminares que tenemos, entendemos que la empresa es viable", dijo Barros a periodistas tras el término de la junta de accionistas.

El recién asumido jefe de la minorista no descartó además que sea necesario un nuevo aumento de capital.

La minorista, que apunta a sectores de ingresos medios y bajos, ha calculado que las provisiones para tapar el agujero financiero que dejó el escándalo sumarían unos US$894 millones, más del doble de lo que había estimado inicialmente.

Barros no quiso responder sobre las perspectivas de pago de dividendos de la empresa en el futuro.

Los reguladores financieras y monetarias han denunciado que en este caso hubo fraude, falseamiento de datos y prácticas crediticias inmorales.

Barros recogió el guante. "Hay fraude, pero está limitado a un tema y a un monto que creemos que es perfectamente manejable".

¿Socio? La firma contrató al banco de inversión LarraínVial para que la ayude a buscar opciones estratégicas tras la crisis.

Pero Barros, a contramano de lo que esperaba el mercado, dijo que no tenía novedades al respecto y que la compañía podría funcionar sin un socio controlador.

Más tarde, la compañía dijo en una carta al regulador local que el remanente del aumento de capital no suscrito será rematado en bolsa, una vía que podría dar paso a la llegada de un socio estratégico, apuestan analistas.

Las acciones de la minorista acumulaban hasta el martes un retroceso cercano al 80% desde el inicio de la crisis, lo que equivale a una pérdida de valor bursátil cercana a los US$1.000 millones.

Sin embargo, el miércoles los títulos de la minorista alcanzaron a subir un 15,57% cuando fueron suspendidas por el regulador local a la espera del resultado de la junta de accionistas. Tras el cierre del mercado, la suspensión fue levantada.

Barros estimó necesario importantes cambios gerenciales para recuperar la confianza en la empresa, que ya despidió a más de 15 ejecutivos clave por grave incumplimiento de labores.

Los directores también resolvieron dejar sus cargos en una junta de accionista fijada para julio de este año.