Venezuela fue la nación que convocó la reunión extraordinaria de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) que se realiza este jueves en Viena, sin embargo, este llamado de auxilio no sólo refleja la necesidad del país latinoamericano, sino que representa las preocupaciones de la mayoría de las economías emergentes del mundo porque la explotación de las materias primas son su principal fuente de ingresos.

Colombia no es la excepción a esta regla, y los efectos de la reunión de este jueves tendrán un papel especialmente determinante para las finanzas de la nación, porque 2014 no ha sido el mejor año para el sector de hidrocarburos local por factores como los problemas de orden público, las voladuras de los oleoductos y la actualización del marco fiscal de mediano plazo, que advirtió sobre una reducción de la producción petrolera en todo el país. Además, la caída de más de US$25 que ha sufrido el precio el petróleo desde julio de este año toma relevancia si se tiene en cuenta que por cada dólar que cae la cotización del crudo, el país deja de recibir $420.000 millones, según fuentes del Ministerio de Hacienda.

La expectativa radica en que el mundo sabe que desde la fundación de la OPEP, en septiembre de 1960, su estructura de cartel conformada por 12 de los principales productores le permite llegar a concertar entre sus miembros estrategias para contraer o expandir la oferta del recurso, lo cual le ha servido más de una vez para impulsar la cotización internacional del crudo. Es por esto que varios agentes de la industria esperan que en menos de cinco días el precio del petróleo pueda comenzar a recuperarse de la caída de más de 25% que ha sufrido desde julio de 2014.

Sin embargo, la comisionista Alianza Valores explicó que “mañana se reunirán los países miembros de la OPEP, donde se especula sobre un gran anuncio relacionado con un recorte de la producción de petróleo al menos de un millón de barriles por día que podría favorecer un rebote de los precios del hidrocarburo. Sin embargo, de no darse este anuncio, analistas internacionales esperan una caída del petróleo cercana a los US$60, lo que provocaría fuertes presiones devaluacionistas del peso colombiano que fomentarían el ascenso hacia nuestra meta de $2.200. Por otro lado, las compañías petroleras del país siguen a la espera de esta reunión, y aunque el panorama no es para nada claro, nuestras perspectivas de un crudo cercano a US$70 mantendrían la acción de Ecopetrol en niveles de $2.550”.

El problema es que, según un sondeo realizado por el portal de noticias Bloomberg, existe un 50% de probabilidad de que la OPEP llegue a un acuerdo para restringir la oferta y otro 50% de que no se logre el consenso. Sin embargo, un punto a considerar es que tres de los miembros de la organización enfrentan problemas económicos importantes, pues Irak y Libia se están recuperando de las respectivas guerras que sufrieron en junio de este año, y Venezuela dejó en claro su necesidad de recursos al convocar la reunión, por lo que tal vez los tres puedan llegar a hacer presión a la hora de votar por un recorte en la producción.

Además, un informe de la comisionista Credicorp conocido por El Espectador advierte que “la reciente caída en los precios del petróleo ha ocurrido en medio de un deterioro de los fundamentos y una menor percepción de riesgo geopolítico (Oriente Medio/Rusia). Pese a que el castigo actual parece excesivo, las presiones a la baja podrían continuar si la OPEP decide no recortar producción esta semana (con un WTI cayendo incluso a US$70 el barril). No obstante, consideramos que los precios se encuentran cerca de un piso, en la medida que menores niveles afectarían la producción de shale en Estados Unidos e impondrían mayores presiones sobre los presupuestos fiscales de los países de la OPEP, quienes, ante el cambio en la estructura de mercado, tienen menor poder para influir en precios”.