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Revelan que trabajadores y contratistas de mexicana Pemex se coludieron para robar
Lunes, Julio 25, 2011 - 18:16

Los trabajadores se aliaron con grupos ligados, en algunos casos, a poderosos cárteles de la droga, para robar camiones-tanque o extraer gas, crudo y turbosina desde los cientos de kilómetros de ductos en todo el país.

Ciudad de México. Más de 100 trabajadores y contratistas de la petrolera estatal mexicana Pemex se han coludido con bandas criminales para robar millones de barriles de combustible en la última década, según mostró un documento obtenido por Reuters.

Los trabajadores se aliaron con grupos ligados, en algunos casos, a poderosos cárteles de la droga, para robar camiones-tanque o extraer gas, crudo y turbosina desde los cientos de kilómetros de ductos en todo el país.

Desde el 2001, 97 trabajadores y siete contratistas, usualmente choferes de camiones, han estado ligados al robo de combustible, dijo Pemex a Reuters a través de una solicitud de información.

Algunos de estos trabajadores de base tienen conocimientos de ingeniería y saben del manejo interno de la empresa.

El robo de combustible le ha costado a Pemex unos 600 millones de dólares sólo el año pasado, lo que significa un golpe a los bolsillos del Gobierno, cuyo presupuesto depende en una tercera parte de los ingresos de Pemex.

El Gobierno está tratando de resolver el problema y una nueva ley puede elevar las penas por robo a empleados cuya culpabilidad sea comprobada. Los que sean hallados culpables podrían enfrentar cárcel por hasta seis años.

Pero la debilidad del sistema judicial mexicano hace muy difícil sentenciar a culpables. Sólo se han dictado 15 sentencias de más de 2,600 quejas formales interpuestas por Pemex por robo de combustibles desde el 2000 hasta agosto del año pasado.

"Los que están adentro (de Pemex) se hacen de la 'vista gorda' pero también necesitan de los malandros, es una alianza", dijo un ex contratista que trabajó con Pemex por 30 años.

"Son grupos a varios niveles los que están enterados, es conocido por todo el mundo", añadió al pedir no ser identificado debido a su actual posición en el gobierno de un estado mexicano.

Los trabajadores coludidos son una pequeña fracción de los casi 150,000 empleados que hacen de Pemex una de las empresas más grandes en el mundo. La firma dice que los principales culpables son bandas del crimen organizado, no sus empleados.

Pemex dijo a finales de mayo que demandó a 11 empresas estadounidenses por comprar gas natural concentrado robado a Pemex, utilizado en plantas petroquímicas.

Varios ejecutivos de Estados Unidos se declararon culpables de los cargos incluyendo a Tim Brink, ex director general de Continental Fuels. En una declaración final, el abogado de Brink dijo que funcionarios de Pemex lo conectaron con el grupo que robó el gas condensado.

Traficantes de drogas usan el combustible para sus carros y aviones o para venderlo. Hombres armados amenazan a inspectores de ductos e incluso algunos han secuestrado a trabajadores de Pemex, que suman 17 personas desde 2005.

Mientras Pemex dice que desconoce los motivos detrás de los asaltos, criminales podrían estar utilizando la fuerza para intimidar a trabajadores y obtener de ellos información privilegiada.

Llave maestra. Con nuevos y sofisticados sistemas de monitoreo incluyendo rastreo satelital, cámaras de circuito cerrado y válvulas para medir cambios de presión en los ductos que transportan crudo, Pemex redujo en un 66 por ciento los robos entre 2008 y 2010.

Pero el número de tomas clandestinas a ductos se disparó un 55 por ciento en el mismo periodo debido a técnicas más sofisticadas utilizadas por los ladrones.

"Muchas veces hemos encontrado tomas clandestinas en las cuales, además de estar la manguera para extracción del combustible, hay una manguera que inyecta agua. De tal manera que la variación de presión se minimiza", dijo el mes pasado el director general de Pemex, Juan José Suárez Coppel.

Tuberías ilegales conocidas como "hot taps" (conexión a presión) son soldadas a tuberías que llevan gas o crudo y pueden llegar a provocar explosiones si no se conectan adecuadamente.

En diciembre, al menos 28 personas murieron en un incendio desatado tras una explosión en un ducto de Pemex provocado por una toma clandestina en un estado vecino a la ciudad de México.

"La mayoría de las personas que saben cómo hacer esto están en Pemex o son ex empleados de Pemex porque es una operación de alta tecnología. Un hombre de la calle o un narcotraficante común no va a saber cómo hacerlo", dijo el analista de energía George Baker, basado en Houston.

Pero no todas las tomas clandestinas son realizadas con cuidado y algunas podrían ser realizadas por un plomero, dijo Juan Bueno Torio, un senador del estado de Veracruz, productor de petróleo.

Autores

Reuters