Paris. La minera global Rio Tinto se vería forzada a buscar inversiones fuera de Australia si Canberra sigue impulsando un impuesto del 40% a las llamadas súper ganancias del sector, dijo el viernes el presidente ejecutivo de la compañía.

Las mineras globales dejaron en suspenso más de US$20.000 millones en nuevas inversiones a raíz del impuesto, que entraría en vigencia en el 2012.

El primer ministro australiano, Kevin Rudd, negó más temprano versiones sobre un acuerdo con las mineras por el controvertido gravamen, luego de que BHP Billiton descartara la existencia de un compromiso al respecto.

"Me temo que con el súper impuesto, las condiciones de inversión cambiarán y quedaremos en una posición en la cual estaremos forzados a mirar otras opciones para proteger los intereses de nuestros inversores", dijo Tom Albanese, presidente ejecutivo de Rio, en una entrevista con Reuters.

Las mineras globales dejaron en suspenso más de US$20.000 millones en nuevas inversiones a raíz del impuesto.

La oposición conservadora dijo que eliminaría el gravamen si gana en los próximos comicios de octubre, y el apoyo de los votantes al primer ministro cayó a su menor nivel desde que fue electo en el 2007, según un sondeo de Reuters publicado el jueves.

"Insto a los reguladores australianos a rever su iniciativa de aplicar un súper impuesto y reconocer que no es del interés de todos los australianos crear un riesgo soberano o desincentivar la inversión en el país", dijo Albanese en un alto de una conferencia económica africana en París.

Australia, que representa el grueso de los ingresos de Rio procedentes del mineral de hierro, el carbón y otras materias primas, era considerado un destino seguro para los inversores mineros que buscan materias primas para alimentar al crecimiento de Asia.

Consultado acerca de si la propuesta de asociación con BHP Billiton en el oeste australiano es contraria a las reglas de la competencia justa, Albanese dijo que Rio estaba listo para responder cualquier cuestionamiento de los organismos reguladores acerca del asunto.

La potencial unión disgustó a los principales clientes de ambas empresas, particularmente en China, y llevó a la apertura de investigaciones de reguladores tanto en Australia como en la Unión Europea.

"Respetamos los procesos regulatorios y lo que sí decimos es que esta es solamente una asociación productiva y no una fusión (...) estamos felices de contestar todas las preguntas y preocupaciones que se planteen durante las distintas revisiones sobre la competencia, y específicamente dentro de Europa", dijo Albanese.

El ejecutivo señaló que Rio y el grupo de metales chino Chinalco estaban trabajando en la conclusión de un acuerdo definitivo para desarrollar un área de mineral de hierro en la mina de Simandou, Guinea, y que "estaba contento de trabajar" con el conglomerado asiático.

Ambas firmas suscribieron un acuerdo por US$2.900 millones el año pasado.