La gran cantidad de tomas clandestinas que padece el sistema de ductos de petrolíferos de Petróleos Mexicanos (Pemex) provoca que se encuentre subutilizado, lo que incrementa los costos de transportación de la estatal y amenaza el abasto oportuno de combustibles.

A septiembre, la cantidad de tomas clandestinas en los ductos de Pemex se situó en 4.183, monto que es apenas 8% menor al alcanzado el año pasado en el mismo mes (4.551), según el último informe de la petrolera llamado “Comportamiento de desviaciones volumétricas y tomas clandestinas”.

De acuerdo con los datos de la empresa, estos números han puesto en riesgo la integridad de los sistemas de transporte de petrolíferos (gasolina, diésel y Gas LP) y la problemática ha provocado que éstos no se utilicen eficientemente ante la falta de recursos que hay para vigilarlos.

La red de ductos de Pemex podría mover 3.101 millones de barriles diarios de producto; sin embargo, el promedio real es de apenas 1.442 millones, lo que significa 48,5% del total de la capacidad porque los sistemas están comprometidos por diversas causas, entre otras, crimen organizado, tomas clandestinas y daños en la infraestructura.

De acuerdo con los documentos de la estatal, los sistemas de transporte de petrolíferos que tienen una mayor cantidad de tomas clandestinas son los relacionados con las áreas donde el crimen organizado mantiene controlada la cantidad de producto que se puede mover.

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El informe de Pemex señala que, para septiembre pasado, el top cinco de los sistemas con mayor número de tomas clandestinas está conformado por el ducto Minatitlán - Mendoza - México, con un récord de 1.395 hoyos, seguido por el ducto que va de Madero a Victoria, con 342.

En tercer lugar, está el de Salamanca en el tramo Salamanca-Vista Alegre -Zacatecas, con 303 ataques; en cuarto, el ducto que también une a Salamanca, pero en el tramo que va hacia Guadalajara, donde hay contabilizadas 281 tomas clandestinas. En quinto lugar, está el ducto Madero-Victoria, en el tramo que va de Cadereyta - Reynosa - Browsville, con 245 perforaciones.

Los daños causados a su red de ductos obligan a la paraestatal a sustituir el ducto para usar carros-tanque que hacen mucho más costoso el movimiento de producto.

De acuerdo con los últimos datos, hay sistemas en los que el uso apenas es de 28%, como es el caso del que está en Gómez Palacio, Chihuahua, o los dos que cubren la ruta Tula - Azcapotzalco, uno de 16 pulgadas, que se utiliza apenas en 16.9%, y el segundo de 12 pulgadas, que se utiliza en 32,3%.

Según los informes, los problemas que se tienen para la vigilancia de ductos tienen que ver con la falta de recursos para poder llevar a cabo las labores de seguridad en las zonas de difícil acceso o lejanas a los centros de control.

Los tubos que mayores ataques tienen, de acuerdo con el informe, son: Salamanca, con 1.271 tomas clandestinas; Mendoza, con 1.164; Catalina, con 395 tomas; Monterrey, con 308, y Madero, con 283.

Los datos de referencia de este año, según Pemex, muestran que, pese a reducirse el uso de los ductos y privilegiarse el transporte por medio de carros tanque, no se redujo la cantidad de ataques a los ductos.

Según el reporte “Comportamiento de desviaciones volumétricas y tomas clandestinas”, una de las prioridades que se tienen es mantener el abasto de tres lugares: zona metropolitana del valle de México; Monterrey y Guadalajara. De ahí que los ductos que mejor operan, hasta ahora, son los que cubre la ruta Tuxpan –Azcapotzalco, con un nivel de uso de 79.12%; Cadereyta - Reynosa- Browsville, 78.75%; Salamanca-León, 65.91%, y Tula - Salamanca, con 70.46 por ciento.