Su primer emprendimiento lo llevó a la cárcel. El cuarto podría hacerlo famoso. Antonio Machina confía en ello. A los 17 años, viviendo en el Reino Unido, lanzó Tijuanas y Mariachis, una empresa que diseñaba máscaras de luchadores con logotipos de equipos de fútbol ingleses y que vendía en las afueras de los estadios en Inglaterra, hasta que fue detenido. “Terminé en la cárcel por no tener los permisos necesarios y perdí todo mi dinero junto con mi herencia”, recuerda. Debió volver a México, donde comenzó a estudiar diseño textil y moda. Allí conoció a Linda y crearon The Gyzu Experiment, compañía dedicada a hacer estrategias de branding y nuevos medios.

El regreso a lo textil se produjo mediante un proyecto social con las ganancias de la compañía, creando una marca de ropa que funcionaba como plataforma dentro de prisiones en México, donde impartían talleres de diseño como rehabilitación. Todo cambió cuando ingresaron al desafío de la aceleradora Wayra para startups. En ese momento Machina sólo era una idea y un logo, pero Linda, ahora CEO y cofundadora de Machina, vendió la idea y la empresa tomó forma.

¿Qué fue lo que vendieron? Fusionar ropa y tecnología de manera práctica, funcional y adaptable, con un fuerte enfoque en el diseño. En esa línea ya han logrado validar dos conceptos de productos. El primero es la “CB v1.0”, una mochila para ciclistas que permite activar luces direccionales que señalan izquierda y derecha en busca de disminuir los accidentes que suelen protagonizar las bicicletas en las ciudades.

El segundo es la “MJ v1.0, MIDI Controler Jacket”, que es básicamente una chaqueta o chamarra con sensores inteligentes que permiten al usuario hacer música a través de movimientos del cuerpo. El primer prototipo, de US$30.000, fue financiado a través de idea.me, en tanto que la chaqueta fue apoyada por kickstarter.com con US$77.000. Para él, lo mejor está por venir: “Nuestro mayor enfoque por el momento es ejecutar a la perfección nuestra primera colección y comenzar a vender en nuestra tienda en línea que lanzaremos en unas semanas. Acabamos de cerrar nuestro primer pedido en Japón de nuestra colección Phantoms ASCAN y queremos levantar más pedidos, tanto en Asia como en Norteamérica y Europa”, confiesa Antonio.

¿Será la suya la ropa del futuro? “Definitivamente sí”, dice. “Ropa que sólo era posible en filmes de ciencia ficción en los 90 ahora es una realidad y año con año innovaremos con ropa mucho más disruptiva y funcional”, concluye.