Los pequeños productores de café del norte de Nicaragua, han visto cómo las frondosas plantaciones verdes han cambiado de color y han pasado a ser solamente tallos deshojados producto de la afectación de la roya.

Según representantes del sector, el problema que viven zonas como Quilalí es tan grave que requieren de una inversión de entre US$5,000 y US$7,000 por cada finca para renovar cada manzana de café, sin embargo no existe el dinero para ello aseguran los afectados.

Las diferentes organizaciones cafetaleras de Nicaragua han estimado que en términos macroeconómicos la roya provocará la pérdida de unos 400,000 quintales de café, equivalentes a unos US$100 millones.

La restauración de las zonas de cultivo en el norte del país, según estas mismas organizaciones, podría rondar los US$300 millones.