Moscú. Rusia, el principal exportador mundial de crudo, anunció este sábado que había empezado con los envíos programados de petróleo a China por medio de un oleoducto en el este de Siberia, mientras el Kremlin cimenta lazos con su vecino, ávido por energía.

Hasta ahora, la red de distribución de 50.000 kilómetros de Rusia se había concentrado en el oeste de Siberia y hacia Europa.

Con la comisión al oleoducto East Siberian-Pacific Ocean (ESPO), Moscú está tomando una gran porción del segundo mercado mundial de consumo de energía.

"Los envíos empezaron a las 00:30 (21:30 GMT de este  viernes). Planeamos bombear 1,3 millones de toneladas de petróleo en enero", dijo Igor Dyomin, portavoz de Transneft, que monopoliza el oleoducto ruso.

Según el programa final para exportaciones y tránsito de crudo, en el período enero-marzo del 2011 Rusia enviará 3,68 millones de toneladas de petróleo a China por medio de ESPO.

Un plan anual estima el abastecimiento de 15 millones de toneladas (300.000 barriles por día (BPD)). Muchos de los participantes del mercado del petróleo esperaban que efectivamente duplicase las ventas rusas a China, que sumaron 12,8 millones de toneladas (308.000 bpd) en los 10 primeros meses del 2010.

Transneft empezó a enviar los barriles en el primer tramo del oleoducto, que recorre un arco de 2.757 kilómetros sobre el lago Baikal. Hasta entonces el petróleo sólo había sido transportado por tren al puerto de Kozmino, en el Pacífico.

Este sábado, el crudo llegó a Daqing en China desde Skovorodino en Rusia por medio del oleoducto.

Cuando el segundo tramo de 4.070 kilómetros del oleoducto esté concluido, en el 2013, será el más largo del mundo. A un costo de US$25.000 millones, empequeñece a otros proyectos de infraestructura en la Rusia post soviética.

La firma estatal rusa Rosneft ha estado enviando petróleo a China por tren desde que adquirió la mayor unidad del extinto gigante petrolero Yukos, hace seis años. La compra fue facilitada por un crédito por US$6.000 millones de China, que efectivamente dio un pago adelantado de US$17 por barril por 48,4 millones de toneladas de petróleo.

El contrato expira este año, y Rosneft decidió no extenderlo, aduciendo el bajo precio de venta.