Madrid. La constructora española Sacyr, que confirmó el martes que vendió una participación de un 10% de Repsol-YPF, aunció el fin del pacto de accionistas con la petrolera estatal mexicana Pemex con el que coordinaban su estrategia política en esa firma.

Repsol-YPF compró a Sacyr un 10% de sus propias acciones, lo que permite a la constructora hacer frente a un plazo límite para refinanciar las deudas que contrajo para comprar un 20% de la petrolera española.

Pemex y Sacyr habían anunciado a fines de agosto un acuerdo para unir sus participaciones en Repsol-YPF, con el fin de ganar peso en el consejo de la empresa e impulsar cambios en la mesa directiva.