La empresa salvadoreña fabricante de empaques plásticos y de cartón apuesta a seguir creciendo en los mercados de Europa y Asia, especialmente en el segmento premium.

Su nombre viene de la decimoctava letra del alfabeto griego, que en mayúscula se utiliza como símbolo matemático de sumatoria. Y haciendo honor a ese uso, apenas habían transcurrido unos meses desde su fundación en El Salvador cuando SigmaQ adquirió en 1969 una empresa productora de empaques en Guatemala.

Con el paso de los años, otras compañías se fueron sumando y permitieron a SigmaQ expandirse a otros campos.

Este proceso, clave para el crecimiento de esta empresa fabricante de empaques plásticos y de cartón, no se detiene.

SigmaQ tiene dos plantas de empaques flexibles en El Salvador, con capacidad para facturar unos US$75 millones anuales. Además posee tres plantas de corrugados (en El Salvador, Guatemala y Honduras) y un molino de papel en Guatemala con capacidad conjunta de US$150 millones.

José Roberto Rivera, vicepresidente de Operaciones de SigmaQ, explica que este año el mandato de la junta directiva, es expandirse fuera de Centroamérica ya que creen que la participación de mercado en la región ya es bastante alta en todas las líneas, así que ven más oportunidades en el segmento alto de papel y cartón en mercados como Francia, Inglaterra, Escocia y Australia, donde tienen clientes desde hace años.

“El objetivo este año será llegar a alguna fusión o adquisición de empresa en esos países porque si no tienen presencia física consistente, es muy difícil crecer al ritmo que se proyectan”, dice.

El ejecutivo de SigmaQ explica que en ferias ya han identificado varias empresas de mediano tamaño con buen producto y mano de obra calificada, con las cuales se sienten bastante cómodos y por el momento están investigando y validando los datos disponibles.

“Queremos continuar creciendo en el mediano plazo a ritmo de 10 % o 12 % anualmente y para ello debemos hacer adquisiciones, así ha sido la historia de éxito SigmaQ”, afirma.

Y las acciones lo sustentan. El año pasado la compañía adquirió una empresa de ventas, diseño y manejo de proyectos en Dallas (Estados Unidos) y una oficina de compras en Hong Kong (China).

Rivera, estima que un 60 % del crecimiento experimentado (especialmente en el área de papel y cartón) obedece a dichas adquisiciones.

La compañía estadounidense era una de sus principales competidoras en el segmento de empaques o cajas de lujo, particularmente para licores y habanos, sus ventas rondaban los US$35 millones anuales. Con esta compra se complementa el portafolio de clientes que ya tenían en Estados Unidos y Europa.

Además de estas adquisiciones, el año pasado se trasladó una operación de dos máquinas para el campo de impresión de flexibles (flexografía) desde Costa Rica y otra máquina que se compró en Estados Unidos a las instalaciones en El Salvador.

Rivera afirma que las inversiones hechas en automatización de las plantas salvadoreñas han incrementado un 30% la capacidad de producción y continúan invirtiendo en el área de empaque rígido o incluso poniendo la maquinaria directamente en las instalaciones de sus clientes para ofrecerles mayor inmediatez.

“Tratamos a cada cliente como único para conocer lo que realmente valora. No se puede generalizar en todos los segmentos. Esa es la base de la estrategia diferenciadora”, expresa.

En el área de flexibles o plásticos, optimizaron la manufactura y consolidaron las eficiencias y tuvieron un crecimiento de entre 2 % a 3%.

El mercado. El rubro de cajas de cartón y empaques es sumamente dinámico. Recientemente el salvadoreño Grupo Cajas y Bolsa (CYBSA) fue adquirido por el Grupo Smurfit Kappa.

Para Rivera no hay temor de la competencia: “Conocemos a la empresa, son muy confiables, pero mantenemos prácticamente la misma estructura de costo, no tiene el estilo de venir a la región a bajar precios. Es probable que se orienten más a los clientes grandes, nosotros tenemos interés en las empresas grandes, medianas y pequeñas”, dice.

SigmaQ tiene dos plantas de empaques flexibles en El Salvador, con capacidad para facturar unos US$75 millones anuales. Además posee tres plantas de corrugados (en El Salvador, Guatemala y Honduras) y un molino de papel en Guatemala con capacidad conjunta de US$150 millones. En el área de impresos, con las adquisiciones del año pasado, ya tienen acceso a cuatro plantas en China, que facturan unos US$100 millones.

La fuerza laboral total asciende a unas 2.500 personas. Un 35% de las ventas al extranjero correspondieron al área de flexible y plástico y 65% fue de papel y cartón. Del total de producción, un 90% se dedica a la exportación, especialmente a Centroamérica, explica Rivera.

Aunque hay mercados muy fuertes como México, que es uno de los que mejor crece por volumen, ya que un cliente mediano de ahí es equivalente a un cliente grande en Centroamérica.

La economía estadounidense tuvo el año pasado un “repunte bastante agradable” y Rivera concluye que entraron en el momento correcto.

Por otro lado, China es un mercado que se está encareciendo, por lo que los competidores ven a la calidad de producto y tiempos de entrega desde El Salvador con buenos ojos, así que la compañía espera que eventualmente los pedidos se irán desviando hacia acá, para seguir sumando clientes.