A diferencia de las últimas semanas, el sector de la agricultura ha experimentado los peores resultados durante la semana pasada, dado que los cereales y los subsectores blandos tuvieron pérdidas de más del 4% por las recogidas de beneficios que siguieron al drástico repunte recientemente observado, explicó entidad especializada en negociaciones e inversiones online, Saxo Bank.

Las previsiones meteorológicas de los Estados Unidos anuncian lluvias en las zonas que estaban sufriendo sequías, pero existe la posibilidad de que sea demasiado tarde, especialmente para los cultivos de maíz.

El precio de las cosechas clave en EE.UU. sucumbió alguna que otra venta tras obtener uno de los repuntes más fuertes que se recuerdan, provocando que los precios de la soja y del maíz alcancen nuevos máximos récord.

Las operaciones se desencadenaron por las previsiones meteorológicas, ya que la lluvia haría su aparición en algunas de las áreas asoladas por la sequía del medio oeste del país del norte y, por lo tanto, las precipitaciones traerán cierto alivio, provocando que algunos gestores monetarios decidieran deshacerse de sus posiciones luego de apresurarse por construir posiciones largas a medida que los precios iban subiendo.

Sin embargo, el pronóstico para esta semana indica tiempo seco y cálido y, mientras que en muchas áreas ya nada se podrá hacer por las cosechas de maíz, la soja podría sacar provecho de la lluvia. Esto sirve para explicar por qué  el maíz, ante su último porrazo, ha hecho gala del mejor rendimiento relativo.

Petróleo: los mercados encuentran soporte pero siguen los conflictos geopolíticos. El fuerte repunte experimentado por los mercados de crudo - sufrió un revés a fines de junio por la incertidumbre geopolítica de Siria, Irán y, últimamente, Irak, junto con la escasez de suministro por la huelga petrolera en Noruega- parece haber perdido fuelle, por lo que continúa deteriorándose el sentimiento macroeconómico.

Hasta ahora, las sanciones a Irán resultaron muy efectivas y las exportaciones desde Teherán, con aspiraciones nucleares, se redujeron hasta el mínimo, sometiendo el suministro en una cantidad equivalente a la perdida durante el conflicto libio de 2011.

La escalada de la tensión en Siria y un posible efecto contagio en Irak también pusieron nerviosos a los mercados de crudo, dejando al mercado del petróleo global con menos suministros en el momento de mayor demanda estacional y ayudó al precio del Brent (valor de referencia global para más de la mitad de las transacciones físicas) a recuperar casi la mitad de las ventas masivas de marzo a junio.

El repunte ha sido especialmente positivo para el Brent a raíz de la escasez provocada por la pérdida de la producción noruega y las preocupaciones geopolíticas afectan sobre todo a este referente global. Como consecuencia de esto, el diferencial de los futuros del mes inicial entre el crudo WTI y el Brent aumentó US$5 desde que los precios del crudo alcanzaron el punto más bajo, el 21 de junio.

Luego del repunte de mediados de junio, el precio del Brent permanece en un rango de fluctuación entre 102 y 108 mientras intenta decidir para dónde tirar. Las tensiones diplomáticas y la posibilidad de renovar las medidas cuantitativas en Europa, y posiblemente en los Estados Unidos, favorecen al mercado a pesar de las débiles condiciones macroeconómicas de las distintas economías.

Los datos económicos de China tuvieron algunas mejoras pero las importaciones de petróleo en junio fueron un 12% inferior con respecto a las de mayo, por lo que la fiebre por satisfacer las reservas comerciales y estratégicas ha empezado a bajar.

La construcción y el abastecimiento de instalaciones de almacenamiento estratégico siempre fueron una prioridad para China, que tiene como objetivo alcanzar una cobertura a término cercana a 90 días, que es la que tienen los países de la OECD.

Los especuladores que salieron caldeados de la depresión de junio de posiciones excesivamente largas están volviendo tímidamente a reconstruir la exposición larga tras las drásticas reducciones en las posiciones largas netas tanto en el crudo WTI y Brent.

Esto podría indicar cierta reticencia a adoptar posiciones alcistas cuando el aumento en los precios a los niveles actuales no estaría justificado, mientras que el soporte en torno a los US$100 debería contener cualquier venta masiva hasta que el mercado decida si supone un mayor riesgo la desaceleración de la demanda de las actividades económicas más débiles o el riesgo de los suministros.

El calor brinda soporte para el gas natural. La dinámica en el mercado del gas natural en EE.UU. ha cambiado en los últimos dos meses, gracias a que la ola de calor en todo el país ha contribuido a reducir significativamente el excedente de los almacenes subterráneos.

Los inventarios de excedente actual medio en los últimos cinco años se hundieron desde el 60% de marzo hasta el 16% actual.

La demanda ha sido lo suficientemente fuerte para someter a los contratos de futuros del 12 de agosto-12 septiembre a backwardation (el precio de agosto es superior al de septiembre), algo relativamente inusual a esta altura de año, pero refleja el hecho de que ha ido en aumento debido a que los precios tan bajos durante los primeros meses de 2012 llevaron a las centrales eléctricas a sustituirlo por el carbón.

El máximo en la demanda por el verano suele llegar en las dos próximas semanas y, a medida que empieza a disminuir la demanda, los niveles de almacenamiento aún pueden volver a subir hasta alcanzar o superar el máximo record de 3,852 billones de pies cúbicos desde noviembre de 2011. Ante esta situación, cualquier avance muy por encima de los US$3 empezará a afrontar resistencia.

El oro vuelve por encima de 1.600 y busca un nuevo impulso. Esta semana, el metal amarillo ha dado un primer paso, aunque pequeño, en su intención por romper el rango de cotización relativamente reducido que se ha mantenido durante varios meses.

Acosado por su fortaleza frente a todas las divisas menos el dólar y en particular el euro, y sumado a un renovado interés en el metal como refugio, rompió por encima de la resistencia previa en 1,610.

Si bien sería suficiente para impulsar al alza, queda por ver qué ocurrirá, ya que son muchos los que calificaron la debilidad de esta última época del dólar como temporal y cuando la cobertura especulativa de las posiciones largas de dólar se retire, los vientos en contra por parte de un billete verde fortalecido harán que sea difícil seguir avanzando.

Los fondos de cobertura y otros grandes inversores siguen contando con una posición neta larga en oro relativamente reducida mientras que los inversores en productos cotizados (ETP) rebajaron sus tenencias desde el récord anterior en 2.413 toneladas métricas hasta el dato actual en 2.396.

La amenaza que supone la calificadora Moody’s, y que puede terminar en una rebaja de las economías del corazón de Europa debería ofrecer respaldo al oro, ya que cada vez son menos las inversiones de calidad a disposición de los inversores globales, que buscan un lugar seguro donde colocar su dinero.

Aunque todo ello supone un cierto grado de soporte, el principal motor alcista llegará con la aparición del impulso en el mercado, algo que hace meses que no observamos. Habrá  que ver si se requiere una ruptura por encima del máximo de junio en 1.641 o de la media móvil de 200 días en 1.655. Sin embargo, cuenta con la posibilidad de que ocurra esto, siempre y cuando el nivel de 1.600 resista a los intentos de venta a la baja.