Los acontecimientos geopolíticos y la escasez de oferta continuaron arrojando beneficios a las materias primas. Todo ello ha ofrecido un respaldo especial a los precios de la energía mientras que las condiciones meteorológicas desfavorables mantienen los cultivos clave en niveles elevados, detalló el analista senior de materias primas de Saxo Bank, Ole S. Hansen.

Durante la semana pasada, el índice S&P GSCI, que cuenta con un enorme seguimiento y una fuerte participación del sector de la energía, remontó más de un 20% desde las últimas bajadas además de presentar un nuevo mercado alcista para las materias primas. Sin embargo, el mineral de hierro, cuyo componente es clave para la producción de acero, supone un bloqueo para dicha perspectiva tras caer por debajo de los US$100 por primera vez desde 2009 ante el recorte de la demanda, particularmente en China, donde se están incrementando las existencias.

En China, las acciones cayeron hasta mínimos desde hace tres años, ya que la actividad manufacturera sigue contrayéndose. Mientras tanto, las actas estadounidenses de la última reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) reclaman nuevas medidas de relajación cuantitativa en el caso de que los datos económicos clave sigan decepcionando.

Estas dos noticias potenciaron la adopción de nuevos programas de estímulo tanto en China como en los EE.UU. en un futuro próximo. Se vendieron dólares y, por lo general, los commodities y los metales preciosos siguieron repuntando como el caso del platino.

En una época en que no hay dudas de que la Reserva Federal (Fed) sigue muy de cerca la evolución de los datos económicos, es importante remarcar que algunos de los datos posteriores a la última reunión del FOMC mostraron una mejoría. A todo esto, el presidente de la Fed, Ben Bernanke, afronta en un contexto difícil el simposio anual de Jackson Hole para fines de agosto, ya que muchos inversores incrementaron sus previsiones en torno al anuncio de nuevas medidas de estímulo.

Pero, en un momento en el que se acercan las elecciones en los Estados Unidos, cuando los precios de la gasolina al por menor rondan los US$4 por galón y mientras los mercados de valores rozan máximos de varios años, consideramos que la Reserva Federal podría decepcionar a todos aquellos que se vuelquen por invertir con el único pretexto de depositar las esperanzas de nuevos planes de estímulo.

Los metales preciosos continuaron edificando sobre las ganancias que tuvieron su origen en el sprint alcista del platino, que siguió a la masacre de la mina de platino de Marikana en Sudáfrica.

Nuevamente, la plata ha sido la gran triunfadora, demostrando sus credenciales de beta alta, tras superar al oro por un margen considerable. El DJ-UBS CI, de base amplia si lo comparamos con el S&P GSCI mencionado más arriba, arrojó su mejor rendimiento en cinco semanas y ha repuntado más del 2% con ganancias en los tres sectores principales.

Sin embargo, las ganancias del sector agrícola se debió únicamente a los cereales, ya que las materias primas blandas como el cacao, el café y el azúcar, así como el ganado, arrojaron pérdidas.

El repunte del petróleo pierde impulso. El repunte que se había iniciado a fines de junio y que ahora supone una recuperación del precio del crudo Brent del 70%, comenzó a perder fuelle, tras el interrogante sobre si el mercado se ha anticipado excesivamente teniendo en cuenta el clima económico actual.

Una vez más, los altos precios del crudo conllevan un riesgo, ya que podrían repercutir en la actividad económica, repitiéndose los resultados del segundo trimestre de los años 2010 y 2011, cuando los elevados precios del primer período provocaron una desaceleración en el trimestre siguiente.

Ante la creciente deceleración que ofrece China, el crecimiento se está haciendo cada vez menos palpable y solo la economía estadounidense apunta alguna que otra mejora. Sin embargo, el soporte sigue estando en los temores que rondan a la oferta con el “qué pasará” si Israel ataca a Irán, si Siria continúa desintegrándose y si se intensifican los últimos disturbios en Irán.

Mientras se agrava esta situación de escasez del suministro, la demanda de crudo Brent sigue siendo fuerte, a raíz de la fuerte demanda estacional de Arabia Saudita, donde la quema de combustible subvencionado se sitúa por encima de los dos millones de barriles al día.

El repunte del crudo Brent quedó por delante de los US$116,60. Este nivel demostró resistencia y soporte en varios pasajes de 2011. En la actualidad, podríamos esperar ciertos ajustes de posiciones tras un repunte tan fuerte y ante la comparecencia de Bernanke del próximo viernes en Jackson Hole, que podría sembrar la decepción y desencadenar más ventas.

Con la amenaza constante de los riesgos geopolíticos y la amenaza a corto plazo de un huracán en el Golfo de México, las ventas podrían limitarse a la media móvil de 200 días en 111,40.

El oro al fin rompió sus cadenas, ¿durará? Luego de más de tres meses de negociaciones cotizando en rango, los metales preciosos, y sobre todo el oro, necesitaban un desencadenante para superar la resistencia y la apatía generalizada de los fondos de cobertura y otros grandes inversores especulativos.

Esto se produjo con la huelga del sector minero y la posterior masacre de trabajadores en la mina de platino de Marikana (Sudáfrica) con el consiguiente riesgo de que los conflictos laborales se multiplicaran aumentando el precio del platino y arrastrando al oro y la plata hasta niveles superiores a la resistencia anterior.

Primero, el platino había arrojado los mejores  resultados, y en gran medida se debe a que los inversores se vieron obligados a reducir posiciones cortas en el mercado de futuros, dado que la posición corta bruta previa al repunte de la semana pasada alcanzó la cifra récord de 1,86 millones de onzas.

Cuando el repunte se extendió al oro y a la plata, aumentó su fuerza y dio lugar a un rápido sprint alcista. Unas mayores expectativas en torno a la aplicación de un nuevo estímulo monetario en los EE.UU., o al menos una ampliación de la política actual de tasas bajas hasta 2014, contribuyeron a impulsar a los metales al alza, ya que también generaron cierta
preocupación en torno a la inflación.

Todo ello produjo que las expectativas de rendimientos reales en los Estados Unidos se hundieran más aún en territorio negativo eliminando así otro obstáculo para una revalorización adicional de los activos sin cupones sujetos a intereses, como son los metales preciosos.

1–0 para los inversores de productos cotizados (ETP) sobre el oro. Teniendo en cuenta que ha repuntad más de US$65 en una sola semana y que ha vuelto a subir por encima de la media móvil de 200 días por primera vez en cinco meses, no extrañaría ver cómo el oro para y recobra aliento por encima de  cierta resistencia en los US$1.680.

Los inversores de productos cotizados siguieron acumulando fondos de inversión en oro y, agosto, hasta el momento, ha visto como las titularidades de productos cotizados  aumentaban en más de 1,6 millones de onzas, la cifra más alta (el mes todavía no ha terminado) desde octubre del año pasado.

Esto contrasta llamativamente con los fondos de cobertura y otros grandes inversores que, al menos hasta hace poco, mantenían una exposición neta larga cercana al mínimo de cuatro años.

Ahora hay que convencer a este segmento de inversores de los méritos de este repunte para que participen y el mercado pueda pasar al siguiente nivel. Para que esto ocurra, es probable comprobar la fuerza del soporte, sobre todo entre los US$1.625 y los US$1.630. Si el soporte se confirma, no habría  ninguna razón para no seguir un progreso continuo al alza hacia el objetivo de final de año, situado en US$1.800.

El cobre repuntó en gracias al debilitamiento del dólar y por las grandes expectativas sobre la posible llegada de estímulos desde China, el mayor consumidor del mundo. Técnicamente está todavía estancado en su rango, bien asentado, y solo una subida del metal rojo de alta graduación por encima de los 360 céntimos por libra señalaría una tendencia alcista aunque es probable que tenga que combinarse con ciertos signos de un incipiente derrumbe en los elevados niveles de inventario.

Las materias primas blandas como el café y el azúcar  continúan registrando una caída en los precios en tanto que las condiciones climáticas en época de recolección en Brasil siguen siendo favorables para ambos commodities. La tendencia bajista del azúcar se ha reforzado por la liquidación de posiciones largas especulativas con fondos de cobertura que el 14 de agosto se mantenían en los 11,5 millones de libras de azúcar desde un máximo de 17,5 millones de libras
registrado justo el mes anterior.

El sector ganadero, particularmente el precio del ganado porcino, tocó fondo alcanzando niveles mínimos que no veían desde 2010 debido al exceso de oferta actual respecto de la demanda y al aumento sin freno del pienso, especialmente del maíz, que obliga a los productores a sacrificar a más animales.

Los efectos de la sequía, empujaron al ganado bovino
estadounidense al nivel más bajo en 40 años provocando una incipiente subida en los futuros del ganado y los precios al por menor. En tanto, los precios de la soja batieron un nuevo  récord y  registraron su mayor alza semanal en cinco semanas al aportarse pruebas adicionales de los efectos  perniciosos de la sequía en el informe anual de agricultores.

La situación ha desembocado en un mejor rendimiento de los precios respecto del maíz y un aumento de la ratio entre ambas cosechas hasta los 2,11 puntos (soja/maíz) desde su reciente bajada al 1,94.

Por otra parte, aumentaron las expectativas sobre los cultivos de soja, ya que su recolección se realiza más tarde, por lo que aún tienen posibilidades de mejorar su rendimiento. No obstante, estas esperanzas parecen haberse desvanecido y entonces, el Consejo Internacional de Cereales (CIC) prevé ahora que Brasil podría superar a los Estados Unidos en esta estación como el mayor productor del mundo de esta semilla oleosa.