Era el final de los agitados años 50 del siglo pasado y Scholle, como buena empresa familiar, soñaba con mantenerse con vida, de la mano de sus empaques para productos en bolsa. Casi 70 años después, la empresa estadounidense, líder mundial en el abastecimiento de envases flexibles, es toda una multinacional con presencia en el globo gracias a una alianza con la holandesa IPN, experta en inyección de precisión.

Juntas poseen 18 plantas ubicadas en estratégicas regiones con auspicioso futuro económico, una lógica que los ha llevado a abrir su primera planta en Chile, como antesala de una agresiva expansión regional. Tras desarrollar por más de dos décadas negocios con clientes chilenos desde su planta en Sao Paulo, Brasil para empresas como CCU, Concha y Toro, Nestlé, Andina, Carozzi, Watts o Sugal-, deciden aterrizar ahora en el tranquilo Chile, un mercado que  Scholle-IPN eligió con calma y rigurosidad.

Es que la casualidad no fue el motor de la elección que privilegió a Chile como aliado comercial. La multinacional da el paso de integración con el mercado local tras efectuar una serie de estudios dirigidos a encontrar un asentamiento de desarrollo económico que agrupara condiciones de estabilidad, dinamismo y proyección estratégica hacia la expansión o generación de nuevos consumidores. Pero quizás uno de los aspectos más relevantes en la elección de Chile como partner de negocios va por el lado de los acuerdos internacionales que enlazan al mercado nacional con importantes clientes internacionales, y por consiguiente, la muy conveniente rebaja arancelaria en materia de exportación. La disminución del pago de impuestos fue lo que les permitió introducir en el mercado nacional diversos materiales, propios del negocio, a un menor costo de lo podrían haber pagado en otras zonas del continente.

“La razón para estar en Chile es primero, la base de clientes que ya tenemos acá... Un segundo factor fundamental fue la posición de Chile en materia de acuerdo comerciales y la calidad de las personas y profesionales involucradas en los diferentes procesos de nuestros productos”, enumera Ademir Fragnani, director general de Scholle- IPN para Latinoamérica

El emplazamiento en Chile tuvo una inversión que alcanza a los US$20 millones para la construcción de una planta de 2.500 m2 dentro de la comuna de Quilicura, ya está operativa desde febrero. “La razón para estar en Chile es primero, la base de clientes que ya tenemos acá... Un segundo factor fundamental fue la posición de Chile en materia de acuerdo comerciales y la calidad de las personas y profesionales involucradas en los diferentes procesos de nuestros productos”, enumera Ademir Fragnani, director general de Scholle- IPN para Latinoamérica, en conversación con AméricaEconomía.

-Después de instalarse en Chile, ¿existe una mirada de expansión regional a otros mercados?

-Sí, estamos mirando otros países de la región. Es posible, pues existe dentro de la filosofía de la compañía el siempre estar más cerca de los clientes. Mañana Colombia quizás podría ser una nueva opción, pero hoy debido a la masa crítica de la concentración de clientes, Chile es nuestro primer objetivo. Hoy no te podría decir nada concreto en cuanto a futuros planes.

-¿Cuáles son las características de esta nueva planta que inauguran en Chile?

-La cultura de calidad de Scholle-IPN es uno de sus puntos fuertes, por ello, el estándar del nivel de indicadores para esta planta está al mismo nivel que las instalaciones de países de grandes economías.

-¿A cuánto asciende la fuerza laboral local en esta nueva instalación?

-Como estamos en la fase de inicio de operación, tenemos mucho personal calificado que viene de otras instalaciones a realizar el entrenamiento correspondiente. Estadounidenses, brasileños y chilenos, pero después ,cuando la operación este andando, el personal tiene que ser local. Hoy existen 20 trabajadores y esperamos aumentar dicha capacidad una vez que el periodo de capacitación haya concluido. La base del empleo es y debe ser chilena.

Innovación

Tanto en el mercado global como local, la compañía cuenta con dos líneas de producción: Bag-in-Box, una bolsa que permite envasar vinos, aguas y lácteos, y que facilita el transporte del producto, y Clean Pouch, que se utiliza para almacenar principalmente fruta procesada. Gracias a estas tecnologías, en lo que se refiere al mercado mundial de envases flexibles, Scholle-IPN cuenta con un 65% de participación de mercado.

“Los costos se reducen un 70% si lo comparamos con envases rígidos. Por ser un envase flexible tiene menos plástico, se almacena mejor y emite menos CO2”, detalla Rodrigo Duarte, director comercial para la región. Y agrega que estos atributos provocan “una ventaja comparativa versus la competencia, porque hoy no hay algo así en Chile”. Ni tampoco en Uruguay, Argentina, Perú, Colombia, Ecuador y México, países que serán alimentados desde la nueva planta chilena.

Mercado en Chile

Una presencia activa, pero silenciosa es la que había tenido hasta hoy Scholle-IPN dentro del mercado local, porque sus productos ya circulaban en el mercado local, aunque sin destellos. “Nosotros ya estamos presentes en Chile hace más de 20 años, primero con representación de ventas y después con una gerencia comercial”, aclaró Rodrigo Duarte, gerente comercial para América Latina.

Esa presencia de dos décadas le ha permitido construir su principal línea de negocios en el país, la de procesamiento de frutas con Carozzi y Sugal, donde tienen cerca del 70% de participación. En cuanto a la producción de Bag-in-Box para vino, esta es 100% para exportación de mostos chilenos, ya que en el país aún no se comercializa el vino en esta modalidad que permitiría venderlo por copa.

“La oportunidad para nosotros es hacer que las viñas miren un nuevo canal de venta, como hay en todo el mundo”, destaca Duarte.

Así, el plan de Scholle IPN para los próximos cuatro años es aumentar al triple la capacidad productiva que tienen hoy en la planta de Quilicura. En ese sentido, Ademir Fragnani finaliza comentando que “serán las características y necesidades del consumidor final en Chile las que definirán el desarrollo de todo el proceso que implica el consumo del producto en bolsa”.