En México para quienes gustan del romanticismo de conversar con el almacenero o empleado de la tiendita de la esquina (y comprar pidiendo crédito a sola palabra), ello pronto será nada más que pura nostalgia: por cada nueva tienda de conveniencia que se instala, desaparecen alrededor de ocho y 10 tiendas de abarrotes y se pierden alrededor de 20 empleos directos y 100 indirectos, dice Víctor Guillermo Hernández Pérez, presidente de la Asociación Nacional de Tiendas de Abarrotes (ANTAB).

De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), en 2011 el sector comercio al por menor en México estaba compuesto por 996.000 establecimientos, de los cuales el 64% eran tiendas de abarrotes. Pero de acuerdo a información de la ANTAB, desde hace unos tres años, mientras cadenas como Oxxo crecen a una velocidad mayor al 20% anual, los viejos locales de barrio están desapareciendo a una razón de 10% por año, aproximadamente. 

El sector comercio emplea a casi el 50% de la población mexicana (mayoritariamente dentro de la informalidad). Dentro de éste las tiendas de abarrotes emplean a una de cada 5 personas. Por eso Hernández Pérez advierte de un problema grande en ciernes. 

Un estudio de GS1, el organismo regulador de estándares de negocios más importante a nivel mundial, le da parte de la razón: “Las tienditas surgen en su gran mayoría como planes de contingencia para enfrentar –o tratar de evitar– la crisis económica de una familia”. El gremio que agrupa a las tiendas ve negro el futuro además por las consecuencias que podría tener la reforma fiscal aprobada por el gobierno de Peña Nieto. “Obligará a muchas tiendas a cerrar al exigir condiciones imposibles de cumplir, como el hecho de tener que afiliar a sus trabajadores ante el seguro social”, explica Hernández Pérez.