Sinop, Brasil. El flujo de materias primas y de diésel por el cinturón de granos de Brasil se interrumpió el jueves por las protestas de los camioneros, que reclaman por los altos precios de los combustibles.

La huelga empezó como una manifestación aislada pero se propagó a al menos 10 estados y amenaza con impedir los envíos de granos en los puertos, en medio de una cosecha récord.

La presidenta Dilma Rousseff convocó a una reunión de emergencia este martes para ver cómo neutralizar las protestas antes de que puedan afectar las ventas al exterior.

Brasil es una potencia agrícola que depende fuertemente de sus exportaciones de materias primas y cuya economía está en una fase de desaceleración, exacerbada por precios globales más bajos para cultivos como la soja, el maíz y el azúcar.

Operadores dijeron el lunes que a los exportadores de soja se les ofreció un descuento para atraer a compradores, que temen largos retrasos en las cargas de los barcos.

Los camioneros protestan por los altos precios del combustible y de los peajes, por el mal estado de las carreteras y por los cambios en las normas que regulan a las compañías de transporte y a los conductores independientes.

La huelga ha llevado a una escasez de diésel en zonas del cinturón de granos del centro-oeste de Brasil y algunos agricultores han detenido temporalmente sus maquinarias en la cosecha de soja.

"Podríamos terminar perdiendo parte de la cosecha", dijo a Reuters Antonio Galvan, presidente del sindicato de agricultores de Sinop en Mato Grosso.

"Sin diésel, no se puede hacer nada".

La huelga estaba además empezando a afectar el tráfico de camiones y las entregas de granos en los puertos marítimos de Brasil, aunque hasta ahora los embarques seguían estando dentro de lo programado.

Representantes de Paranagua, el segundo mayor puerto de Brasil, dijeron que el terminal tenía un inventario suficiente de granos para llenar los barcos que estaban cargando ahora, pero que temían que una aguda baja en la soja que es llevada por camión interrumpa el flujo normal si la protesta se mantiene.

"El martes, apenas 45 camiones estaban en el área de espera", dijo un representante de Paranagua. "Normalmente hay unos 900 camiones en la mañana".

Los futuros de los precios de la soja se dispararon el martes. Los operadores citaron las protestas, entre otras razones.

Funcionarios en Santos, el principal puerto de Brasil, no reportaron interrupción en las entregas de granos o en la descarga el martes. Los puertos locales se están preparando para el período entre mayo y agosto, meses de alto tráfico para los envíos de soja, maíz, azúcar y café.

Los transportistas empezaron el 18 de febrero a obstaculizar el flujo de productos en la BR 163, la principal carretera que va desde Mato Grosso, el mayor productor de soja de Brasil.

Los camioneros protestan por los altos precios del combustible y de los peajes, por el mal estado de las carreteras y por los cambios en las normas que regulan a las compañías de transporte y a los conductores independientes.

La propagación espontánea de las manifestaciones sin la ayuda organizada de sindicatos ha complicado los esfuerzos estatales y federales para negociar con los manifestantes.

Hasta ahora, los esfuerzos aislados del Gobierno no han dado frutos para cumplir con las demandas.

"No hay indicios de que el bloqueo en Sorriso (Mato Grosso) y en otras ciudades vaya a terminar", dijo un representante de Rota do Oeste, consorcio que opera la autopista BR 163.

"No están pasando los camiones".

Brasil es el mayor proveedor mundial de azúcar, café, jugo de naranja, carne de vacuno, pollo y soja.