Houston. Un derrame de petróleo producido por una fuga en un pozo del Golfo de México se extendía y ya cubría unos 4.900 kilómetros cuadrados, mientras la Guardia Costera de Estados Unidos luchaba para impedir su avance.

El pozo, a 1.525 metros bajo la superficie marina frente a las costas de Luisiana, tiene una fuga de cerca de 1.000 barriles de petróleo por día. El derrame, que la Guardia Costera de Estados Unidos ha calificado de "muy serio", ha puesto en alerta a los estados de Luisiana, Texas, Mississippi y Florida.

La plataforma "Deepwater Horizon" de la firma Transocean Ltd, se hundió el 22 de abril, dos días después de que explotó y se incendió mientras perforaba un pozo para BP Plc a casi 64 kilómetros al sureste del delta del río Mississippi.

Este lunes por la tarde, no se reportaba de algún impacto en la costa y el derrame permanecía a casi 50 kilómetros de la costa de Luisiana, bajo riesgo de tocar tierra en unos tres días, según la Guardia Costera.

El impacto sobre la vida silvestre ha sido mínimo, aseguró.

El accidente ensombrece el intento de la industria petrolera de explorar costa afuera en Alaska, el Golfo de México y en la Costa Este, y se produce a menos de un mes de que el presidente Barack Obama autorizó la búsqueda de hidrocarburos frente a las costas estadounidenses.

Agencias estadounidenses enviaron el fin de semana cuatro submarinos no tripulados al lecho del océano para tratar de activar un plan de contención del derrame con una maraña de ductos y válvulas de 450 toneladas que trabaja automáticamente.

Limpieza a cargo de BP. Si el plan falla, la petrolera BP, que es financieramente responsable de la limpieza, tendría que perforar una o más veces bajo el subsuelo marino para interceptar el flujo del pozo afectado.

Los trabajos de perforación podrían llevar varios meses, y BP está poniendo en marcha un plan de contención que comprende la construcción de hasta dos domos para cubrir el pozo y evitar que el petróleo siga esparciéndose, conduciéndolo a través de ductos. Esto podría hacerse de dos a cuatro semanas, se estimó.

Este sistema de contención y extracción ya se ha utilizado, pero nunca en aguas profundas.

Tony Hayward, presidente de BP, con base en Londres, viajó al área el fin de semana para supervisar las operaciones y reunirse con las autoridades de Texas, Luisiana y Mississippi.

El clima no ayudó a los esfuerzos de limpieza el fin de semana y el lunes, en un comunicado, Hayward dijo que BP estaba acelerando los trabajos gracias a la mejora del tiempo.

"La mejora en el clima ha creado mejores condiciones para nuestra reacción", dijo el ejecutivo, que además añadió que se "ha incrementado nuestra confianza en que podemos enfrentar este derrame".

El presidente ejecutivo de Transocean, Steven Newman, también viajó desde Suiza a Luisiana para apoyar los esfuerzos en contener el derrame.

Transocean dijo que su seguro cubre la pérdida total de la plataforma y su remoción, y que el equipo tiene un valor asegurado de US$560 millones.

La explosión ocurrió en momentos en que la plataforma estaba tapando un pozo que aún no comenzaba a producir, dijeron funcionarios de la compañía. Unos 115 de los 126 trabajadores a bordo en el momento de la explosión fueron rescatados.

Acciones BP caen. Las acciones de BP cayeron 2% este lunes por temor a que el derrame se convierta en un gran golpe financiero para la firma. BP no ha precisado los montos que le demandarán los trabajos de limpieza.

La semana pasada, cuando se develó que BP estaba involucrada en el incidente, las acciones de la compañía resistieron ya que los analistas dijeron que tendría un impacto financiero bajo porque las cuestiones legales recaerían sobre la operadora que estaba realizando la perforación del pozo.

Pero a medida que las posibilidades de que se desate una catástrofe ecológica, que requiera de una limpieza costosa a cargo de BP, la situación cambió.

BP reportará sus resultados del primer trimestre el martes y los inversores estarán mirando si la compañía realiza alguna estimación sobre el impacto del desastre del Deepwater Horizon.

BP desplegó barcos y aviones en la zona, para la cual los modelos que predicen la evolución del clima indicaron que el petróleo seguirá a unos 48 kilómetros de las costas por los próximos tres días.

Frenar el derrame es una "tarea altamente compleja" y "podría no tener éxito", indicó Doug Suttles, director de operaciones de la unidad de exploración y producción de BP.

Como plan de apoyo, BP enviará dos plataformas flotantes de perforación al lugar que podrían crear una serie de pozos de alivio para detener la filtración.

Hasta ahora, el incidente no es comparable con el desastre del Exxon Valdez, en el que se derramaron unos 50 millones de litros de petróleo en la bahía Príncipe Guillermo de Alaska cuando la nave encalló en 1989.