Amylkar Acosta defendió durante un año los intereses del gobierno y tuvo que lidiar, como todos los que ocupan el ministerio de Minas, con las críticas al alza en el precio de la gasolina y la volatilidad en la producción petrolera, pero nunca le tocó un precio del barril de petróleo por debajo de los US$80. Ahora que la realidad es otra, Acosta responde, ya fuera del gobierno, qué tan factible es elevar esa producción que, en promedio, este año tampoco ha superado el millón de barriles al día.

- La propuesta del gobierno es elevar la producción. ¿Es posible?

- Esa es la meta. Con precios tan bajos, el país y Ecopetrol tienen que hacer lo que han hecho otras compañías: ajustarse a esta nueva realidad en que los márgenes se han reducido y se obliga a bajar costos. Es fundamental garantizar la operatividad de la infraestructura de transporte. Cuando se interrumpe el oleoducto, hay que mover el crudo por carrotanques. Transportar por oleoducto vale US$5 por barril, mientras en carrotanque, US$24. El costo hoy de extraer un barril de crudo está en los US$50 y se suma ese flete, no somos competitivos.

- ¿Este es un problema coyuntural?

- No. Es estructural. Los fundamentales del mercado se están viendo afectados por la sobreoferta que hay y la demanda se ha debilitado. Eso obedece a los muchos nuevos desarrollos de yacimientos en EE.UU. en no convencionales, pero eso no es de ayer, eso es una política de Estado que seguirá. Ellos elevarán su producción, ya salieron al mercado y el 30 de julio de este año hicieron el primer embarque de 400.000 barriles de crudo a Corea del Sur. Después de 40 años decidieron volver a exportar.

- ¿La esperanza está en las reservas?

- Nos afecta el precio, la baja en la producción y además la preocupación de que las reservas que tenemos son muy limitadas. Hay que aumentarlas. ¿Eso qué es? Hacer más exploración, y allí entran los yacimientos no convencionales, la costa afuera en aguas profundas. También entra el recobro mejorado. La sumatoria de todo eso debe traducirse en un aumento de reservas que es posible porque Colombia tiene un potencial que se calcula en 50.000 millones de barriles. A eso se le aplica una tasa de recobro del 24% y da que con un esfuerzo exploratorio serio y contundente, podremos elevarlas como en unos 10.000 millones de barriles.

- ¿Pero con precios tan bajos es rentable hacer ‘fracking’?

- Lo que pasa es esto: el fracking hace muy pocos años era algo que estaba concentrado en los EE.UU. y eran muy pocas las empresas que estaban desarrollando esta tecnología, resultaba muy costoso extraer el crudo de yacimientos no convencionales. Pero con el paso de los años, otros países han incursionado y las empresas grandes se han sumado. Todas las grandes ya están en eso. Ya se han desarrollado 60 tecnologías de fracking, de tal manera que los costos de extracción de crudo en esos yacimientos han bajado, por lo tanto, hace poco se hablaba de que el límite de costos estaba por el orden de US$80. Hoy se podría hablar de los US$60. En mi concepto, el piso del barril de petróleo debería estar en los US$75, que es la cifra que maneja la Agencia Internacional de Energía, y una vez que los precios bajen hasta esos US$75, en ese momento es posible que haya un efecto rebote y los precios tengan una recuperación.

- ¿Cómo poner en la balanza la exploración, explotación, producción y licencias ambientales?

- Lo que está haciendo el gobierno va en la dirección correcta, haciendo más fáciles los procesos sin bajar la guardia en el rigor con el que se deben estudiar y asignar las licencias. Eso implica el fortalecimiento de la ANLA.

- Este año ya no se logró, ¿pero se podrá cumplir la meta del millón de barriles todos los meses?

- Yo sí creo, el país tiene condiciones para cumplir esa meta. Hay el potencial, pero se deben resolver o superar los escollos: la neutralización de los atentados terroristas, sortear y superar las protestas y los bloques de las comunidades. Creo que a eso apunta el proyecto de regalías que actualmente se tramita, en donde se asigna directamente a los productores un 7%, hablamos de un billón de pesos más de lo que les correspondería. Y lo tercero, la producción.