¿Acabas de pedir un crédito y tú puntaje está algo abajo del necesario para que te lo otorguen? Tal vez si tienes dos amigos cercanos que poseen uno con la misma entidad y son buenos pagadores, ello podría cerrar esa brecha.

“El futuro de la banca está lleno de nuevas posibilidades. Un ejemplo es el análisis de relaciones para hacer scoring de crédito”, dice Tonatiuh Barradas, vicepresidente de Strategic Industries SAP para Latinoamérica. Tal herramienta “se va a convertir en un elemento para tomar decisiones de negocios. En el caso de una persona que quede bajo el scoring, pero tenga dos personas cercanas clientes y cumplidores del banco por solidaridad te van a aprobar el crédito”, anticipa.

Lo interesante es que no se trata de que ellos se conviertan en cofiadores o garantes, ni siquiera que el postulante diga que los tiene. Simplemente el banco va a conocer tal relación gracias a las herramientas de análisis que se basarán en elementos como la actividad de los clientes en las redes sociales.

Aunque más de alguien podría preocuparse por las implicancias de estas posibilidades sobre el derecho a la intimidad de las personas, lo lógica se origina en algo menos paranoide: “el negocio bancario es un negocio basado en relaciones, por ello –contra lo que dicen algunas fantasías– pensar en un banco totalmente electrónico es irreal. No, en cambio en uno donde los ejecutivos de cuenta esperan a los clientes con tabletas en la puerta para ofrecerles nuevos productos y servicios”.

Tanto estas posibilidades como otras, son las que se tratarán durante este viernes en SAP Banking Forum, que se lleva a cabo en Buenos Aires, donde alrededor de 60 banqueros de todo el continente debaten sobre el estado de la industria financiera.

El evento anual está centrado en el tema de “Inclusión: el acceso de clases emergentes a productos y servicios bancarios”.

Se trata, explica Barradas, de visualizar el fenómeno de las que “hasta ahora habían sido minorías (para el negocio bancario), pero que son mayoría”. Y aclara que la expansión del acceso a la banca “no sólo es un buen negocio, sino que posee un dimensión social: incluye a la población al darle acceso a productos y servicios”.

No se trata, simplemente, agrega, de usufructuar de los efectos en la mejora de los ingresos de millones de personas y su acceso a los servicios ya conocidos. “La inclusión –dice- presenta un reto a los bancos: ¿cómo llegar a estos segmentos? ¿con qué esquemas?”.

Lo anterior, interviene Simon Paris, titular de Global Banking (EVP) en SAP, no ocurre en el vacío, sino en un momento y entorno dinámicos para la industria, en el cual “los bancos tienen que encontrar caminos para rentabilizar más a cada cliente”. El camino parece dirigirse a que cada institución “tiene que conocer mejor a sus clientes para venderles más productos y, claro, bajar costos. A priori esto es algo que se ve, pero no es tan obvio cómo hacerlo”. En el tema costos cita, por ejemplo, el que en la industria bancaria el 6,4% de los ingresos van a IT (Information Technology), contra menos de 2% de otros sectores.

Una de las soluciones, opina Eduardo Agra, CEO del Banco Galicia de Argentina, es que “se va a pasar de un modelo focalizado en el producto a uno focalizado en el cliente”. ¿Con qué efectos concretos? “Pronto vamos a comenzar a ver un proceso de personalización de las tarifas. Esto no es un sueño, va a ser una realidad”. Es así como, un cliente que opere en cajeros automáticos de otra entidad bancaria podría, por ejemplo, verse bonificado con el no cobro de ese costo, si posee una densidad específica de servicios o depósitos en su banco.

En este mundo nuevo la estrella emergente es la banca móvil. Pero el cielo rara vez se ve iluminado por una sola de ellas, por ello, tanto Barradas, como Paris y Agra, aconsejan ser cautos. “La banca móvil se va a desarrollar para un determinado tipo de transacciones: las más simples y directas”, dice este último. Barradas anticipa que habrá un desdoblamiento: “las transacciones migrarán hacia la tecnología, la movilidad; en cambio el consejo, las inversiones, seguirán en la sucursal”.

Es en este nuevo “paisaje” que los bancos requerirán de nuevas aplicaciones, como la naciente “In memory”, donde se aprovecha la gran capacidad de memoria de muchos aparatos para mantener allí bases de datos de gran envergadura sin tener que acudir a los tradicionales centros de datos elefantiásicos, para operar en tiempo real con la data de decenas de cientos de miles de clientes, más el entorno económico del momento real, reorganizando así la mirada sobre el valor que presentan los datos acumulados de los usuarios. Pero nada está escrito. Barradas se pregunta: “¿cuál va a ser la aplicación estrella en diez años más gracias a la relación entre la banca y la tecnología?”. Sonriendo indica que no lo sabe. Como siempre, serán los usuarios lo que decidirán cuál sea.